La dualidad de Israel, un país joven y vibrante que ha luchado por su supervivencia desde su creación, nunca se manifiesta con mayor claridad que durante las 48 horas anuales en que el Día del Recuerdo (Yom Hazicarón) se trasforma en el Día de la Independencia (Yom Haatzmaut).
Según el Ministerio de Defensa, 25.420 soldados han caído defendiendo a su país a lo largo de su historia. Ese peso se ha sentido especialmente en los últimos 18 meses; desde el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023, más de 900 soldados han muerto y más de 5600 han resultado heridos en el cumplimiento de su deber.
Es un alto precio a pagar por el derecho a vivir libremente en nuestro propio país. Y no parece haber respiro. La semana pasada se registraron las primeras bajas de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) desde que Israel reanudó su polémica batalla contra Hamás: el capitán Ido Voloch, de 21 años, oficial del 46º Batallón de la 401ª Brigada Blindada; el sargento Neta Yitzhak Kahane, oficial de la unidad encubierta de la Policía Fronteriza (Mista’aravim); y el conductor de tanques, sargento mayor (reserva) Asaf Cafri, fueron sepultados esta semana tras ser asesinados por terroristas de Hamás en Gaza.
¿Por qué es polémica esta batalla? Ese es el núcleo del debate en el que Israel está inmerso, ya que su 77º aniversario se conmemora entre el miércoles por la noche y este jueves.