Miguel Osers*
Oxford Union, organización estudiantil de la universidad británica del mismo nombre, se autodefine en su portal como “la sociedad de debates más prestigiosa del mundo”, y explica: “Nuestras raíces están en la libertad de expresión, pero además organizamos una gran variedad de actividades, incluyendo debates semanales ante cientos de miembros, charlas con oradores invitados, y entrevistas a políticos y celebridades”. Tras las discusiones, que idealmente se realizan en un ambiente de formalidad y respeto, se suelen efectuar votaciones para determinar el resultado.
En un acalorado debate efectuado hace algunos días, los estudiantes votaron 265 a 113 a favor de una proposición que declaraba a Israel “una mayor amenaza para la estabilidad regional que Irán”.
Votar sobre la «culpa» o la «amenaza» existente en un conflicto es inherentemente problemático, especialmente cuando las partes tienen un desequilibrio de poder o una gran disparidad de población (como la existente entre Irán e Israel). Una votación es una herramienta para medir la opinión o la persuasión, no la verdad jurídica o la responsabilidad histórica-moral de una manera que un tribunal de justicia podría determinar.
Sala donde se llevan a cabo los debates de la Oxford Union
(Foto: oxford-union.org)
La votación en la Oxford Union refleja que la audiencia encontró más persuasiva la idea de que el patrón de acciones de Israel y su estatus militar representarían el factor de desestabilización más significativo en este momento. Sin embargo, tal persuasión no se basó en la lógica y la evidencia, sino que fue amplificada por el sesgo preexistente entre los estudiantes, ya sea de naturaleza ideológica, antiisraelí o, en casos extremos, antisemita.
Por lo tanto, el margen de la “victoria” (265 a 113) es un indicador de la tendencia de opinión dominante entre los asistentes a ese foro, pero no un juicio objetivo sobre la amenaza geopolítica real, ni una prueba de que la persuasión se logró en un campo enteramente neutral.
El prejuicio es una variable de persuasión altamente relevante y potencialmente distorsionadora. El sentimiento de indignación moral ya establecido lleva a los votantes a ignorar la complejidad o la amenaza del actor rival (Irán), y a centrarse exclusivamente en condenar al actor sobre el que ya tienen una fuerte predisposición negativa (Israel).
Oxford Union es famosa por invitar a figuras controvertidas y por abordar temas divisivos. Su principio fundacional es la libertad de expresión absoluta, sin importar cuán ofensivas o impopulares puedan ser las ideas. Una moción como «Israel es una amenaza mayor para la estabilidad regional que Irán» garantiza asistencia masiva, atención mediática y una gran controversia. Esto es inherentemente valioso para una sociedad de debates que busca mantenerse relevante y en el centro de la conversación pública.
Una moción como «Israel es una amenaza mayor para la estabilidad regional que Irán» garantiza asistencia masiva, atención mediática y una gran controversia. Esto es inherentemente valioso para una sociedad de debates que busca mantenerse relevante y en el centro de la conversación pública
Dada la fuerte tendencia propalestina y crítica a Israel existente en muchas universidades occidentales, los organizadores podían anticipar un resultado que favoreciera la moción. Un resultado a favor de Israel habría sido menos noticioso.
Al obligar a una elección binaria, “A o B es la mayor amenaza”, se simplifica al extremo un conflicto geopolítico complejo en el que ambos actores tienen roles significativos. El votante debe elegir el «mayor mal”.
En este sentido, el foro no fue ideado para obtener un resultado verdadero, sino para maximizar la polémica y el impacto, sabiendo que una vez que saliera de sus puertas se convertiría en un «veredicto académico» para los medios de comunicación y el público en general. En efecto, los titulares no dijeron «Los estudiantes fueron persuadidos por un mejor argumento», sino «Oxford declara a Israel como la mayor amenaza», reforzando una narrativa crítica hacia Israel que ya es popular en los círculos académicos.
Finalmente, el resultado apoya la narrativa de los críticos de Israel, quienes lo describen como un Estado expansionista que genera la mayor parte de la inestabilidad en la región, desviando la atención del papel de Irán como Estado patrocinador del terrorismo regional, tanto directamente como a través de sus numerosos proxies.
*Vicepresidente del Comité Venezolano de Yad Vashem.