Ana Jerozolimski*
Como cada vez que se esboza una crítica a alguna decisión de Trump respecto a Israel y su entorno, debe comenzarse aclarando que el presidente de Estados Unidos ha dejado en claro repetidamente su amistad con Israel, ha sido osado en su apoyo y sin precedentes en varios de sus logros, especialmente el acuerdo con Hamás, en cuyo marco volvieron los 20 secuestrados vivos que estuvieron más de dos años en Gaza, y por ahora también 25 de los 28 que habían sido dados por muertos.
Todo esto es indudable y clarísimo.
Pero lejos estamos de poder alegar que todos los problemas están resueltos y que Trump tiene la solución mágica. Desde un principio estuvo claro que su plan de 20 puntos es muy ambicioso, y que difícilmente pueda concretarse tal cual fue concebido. Hamás insiste en que no depondrá las armas, e Israel por su parte dice que nada cambiará en Gaza si Hamás queda armado.
(Foto: Reuters)
Por un lado, Israel puede “confiar” en que Hamás lo arruine todo. Por el otro, no siempre sabe maniobrar de modo que sus advertencias se oigan, sin parecer el aguafiestas de todo. No puede decirle ahora a Trump que da marcha atrás.
Pero las complicaciones son varias, y eso ha quedado en evidencia este lunes, al aprobar el Consejo de Seguridad la resolución 2803, o sea el plan de paz de Trump.
Suena bien, pero es problemático.
Esta es la confirmación de la internacionalización del conflicto, algo que para Israel siempre fue tabú. Por un lado, Trump precisaba a la ONU para que los países que participen en la Fuerza Internacional de Estabilización de Gaza acepten enviar tropas. Por otro, no existe un marco más tendencioso y hostil a Israel que la ONU. Que de sus filas emane la autoridad para cumplir el plan en Gaza, es absurdo.
Pero además… ¿acaso alguien concibe que algún país del mundo enfrente a Hamás para obligarle a destruir sus túneles o entregar los cohetes que le quedan? Suena descabellado.
Y si ante recurrentes violaciones de Hamás Israel decide volver a atacarlo, ¿qué pasa con las tropas extranjeras en el lugar? Terrible fuente de problemas.
A esto se agrega, en la resolución en cuestión, el apoyo a “una ruta que conduzca a la creación de un Estado palestino”, a lo cual Israel se opone. El punto ya estaba en el plan de Trump. No es sorpresa. Pero que haya ahora una resolución de la ONU en este sentido, avalada por primera vez por Trump, es otra cosa.
¿Acaso alguien concibe que algún país del mundo enfrente a Hamás para obligarle a destruir sus túneles o entregar los cohetes que le quedan? Suena descabellado
No es que se vaya a crear un Estado palestino mañana, pero se sientan bases para elementos problemáticos en la situación actual. Es oportuno recordar: desde hace muchos años que la ciudadanía israelí estaba dividida más o menos en mitades respecto a la creación de un Estado palestino que viva a su lado en paz. El 7 de octubre cambió muchas cosas, profundizó la desconfianza y modificó la postura de mucha gente en contra de un Estado palestino, al menos hasta que los palestinos cambien en forma radical de actitud.
Como si todo esto fuera poco, Trump confirmó este lunes que venderá aviones F35 a Arabia Saudita. Esta es una de las peores noticias de los últimos tiempos. Eso socava seriamente la superioridad aérea de Israel, algo clave en un entorno como el suyo, un país de pequeño territorio rodeado de inestabilidad e ideologías complejas, por tratar de ser elogiosos y no realistas.
Varios expertos y, lo principal, el propio Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa de Israel, advirtieron contra esta venta y la presentan como un peligro para Israel.
A nuestro modo de ver, lo peor de todo es lo que está detrás de estas decisiones de Trump. No es que tenga malas intenciones para con Israel. En absoluto. Quiere su bien. Pero primero le importan sus intereses, y no analiza a fondo las consecuencias regionales de lo que decide. El problema es que Israel no se puede permitir nuevos errores que socaven su seguridad. Bastó con el 7 de octubre. La solución de estos nuevos ya no depende de Jerusalén.
*Internacionalista, directora de Semanario Hebreo (Montevideo) y semanariohebreojai.com.
Fuente: semanariohebreojai.com.
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