El embajador israelí ante el organismo, Danny Danon, detalló el enorme presupuesto que se gasta con ese fútil objetivo, mientras escasean los recursos para necesidades urgentes
Shmuli Volkin*
El embajador de Israel ante las Naciones Unidas, Danny Danon, acusó a la ONU de invertir más de 100 millones de dólares al año en lo que él llama un ecosistema extenso de informes, comisiones, debates y «mecanismos especiales» que atacan desproporcionadamente a Israel. Este dinero, según él, se incluye en el próximo ciclo presupuestario de la ONU.
La acusación no se centra en un programa en particular, sino en la arquitectura misma del sistema: la misión de Israel ante la ONU señala organismos especializados bajo la División de los Derechos de los Palestinos de la ONU, incluido el “Comité para el Ejercicio de los Derechos Inalienables del Pueblo Palestino”; entidades que, según funcionarios israelíes, funcionan como motores de activismo en lugar de herramientas para la resolución de conflictos.
Las cifras que destaca en el informe incluyen millones de dólares vinculados a los mecanismos del Consejo de Derechos Humanos de la ONU —como la comisión de investigación, que ha elaborado repetidamente informes muy críticos contra Israel—, además de los costos recurrentes de los debates centrados en Israel y la traducción masiva de los informes. La postura de Danon es contundente: “Es una pena que se dedique tanto dinero a las actividades contra Israel, en lugar de destinarlo a lugares donde realmente se necesita la inversión”.
Danny Danon (Foto: AFP)
El elemento políticamente más explosivo es la UNRWA. La agencia Jewish News Syndicate informa que los documentos presupuestarios de la ONU que revisó incluyen a la UNRWA (la agencia de la ONU exclusiva para los palestinos), con 86,5 millones de dólares para el próximo año, mientras continúa la presión sobre esa misma oficina por las acusaciones contra su personal vinculado a Hamás, y denuncias de que perpetúa el conflicto en lugar de aliviarlo.
Si bien las operaciones generales de la UNRWA dependen abrumadoramente de donaciones, la política estadounidense se ha endurecido drásticamente: el secretario de Estado, Marco Rubio, afirmó que Estados Unidos considera que la ayuda a los palestinos puede distribuirse sin la UNRWA, calificándola de “una organización corrupta e insalvable”.
El argumento de Danon va más allá de la UNRWA. La contabilidad del JNS también señala los costos vinculados al proceso de «lista negra» de empresas de la ONU, vinculado a su actividad en Judea y Samaria, y al apoyo administrativo y de viajes de los titulares de oficinas de la ONU que impulsan campañas internacionales de presión legal y económica contra Israel.
Esta lucha ya se ha extendido a la política de sanciones de Estados Unidos: Washington sancionó este año a la Relatora Especial de la ONU, Francesca Albanese, argumentando que promueve la «guerra legal» contra personas y entidades estadounidenses e israelíes.
“Es una pena que se dedique tanto dinero a las actividades contra Israel, en lugar de destinarlo a lugares donde realmente se necesita la inversión”
Danny Danon, embajador de Israel ante la ONU
Todo esto ocurre mientras la ONU se declara en situación de déficit. La Secretaría está impulsando públicamente profundas reducciones en el presupuesto ordinario de 2026 en el marco de la iniciativa ONU80, alegando una grave escasez de fondos, y proponiendo grandes recortes en nómina y recursos; sin embargo, Israel afirma que la organización aún encuentra margen para financiar su obsesión permanente contra el Estado judío.
Lo que ocurra a continuación es político, no procedimental: se espera que Israel presione a los Estados miembros, especialmente a los principales contribuyentes, para que cuestionen y recorten la maquinaria centrada en Israel a medida que el presupuesto de la ONU avanza en la revisión de los comités. El mensaje de Jerusalén se centra en que no se trata de meras críticas a Israel, sino de un esquema institucionalizado y que la ONU le cobra al mundo por ese privilegio.
*Periodista.
Fuente: Jewish Breaking News.
Traducción Sami Rozenbaum, Nuevo Mundo Israelita.