Necesitamos acabar con los dos mitos de la narrativa popular: “genocidio” y “hambruna”
Jake Wallis Simons*
El novelista premio Nobel de Literatura Saul Bellow observó en 1976 que no había un solo Israel, sino dos. El primero era “territorialmente insignificante” y luchaba por sobrevivir mientras abarcaba menos de un cuarto del uno por ciento de la superficie del Medio Oriente. El otro, ya fuera la Jerusalén de William Blake o la visión de “Estado de apartheid” de los propagandistas propalestinos, era una fantasía, descrita por el novelista estadounidense como “tan extensa como toda la historia y quizá tan profunda como un sueño”.
Casi cinco décadas después del libro de Bellow, tras una implacable campaña de desinformación por parte de Hamás, las Naciones Unidas y los medios de comunicación, dos Gazas también han sido presentadas al mundo.
La Gaza de la realidad permanece en gran medida eclipsada. Pero el infierno de la propaganda, tan superficial como la falsa historia en la que se basa pero tan profunda como la peor pesadilla humana, es omnipresente.
Ahora que un alto el fuego ha detenido el conflicto, se puede escribir la historia real. Para abreviar, consideremos las dos vetas principales de la narrativa popular: «hambruna» y «genocidio».
La foto que generó indignación en todo el mundo hace unos meses: el niño Mohammed Zakaria al-Mutawaq, de 18 meses de edad, que padece parálisis cerebral e hipoxemia, fue presentado falsamente como víctima de hambruna. Fue difundida por la agencia turca Anadolu, igual que muchas otras imágenes engañosas
Un portavoz del Programa Mundial de Alimentos (PMA) de la ONU declaró por primera vez que Gaza corría riesgo de hambruna el 18 de octubre de 2023. Cinco días después, la directora ejecutiva del PMA, Cindy McCain, afirmó que la gente estaba «literalmente muriendo de hambre en este preciso instante». Esto ocurría cuatro días antes de que comenzara la guerra.
Gaza es la zona de conflicto más fotografiada del mundo. ¿Dónde estaban las fotos de la hambruna? The Times, The Guardian, The New York Times y otros medios publicaron posteriormente la imagen de un niño esquelético con parálisis cerebral e hipoxemia. Un error fácil de cometer.
Mientras tanto, las plataformas de Snapchat, TikTok e Instagram palestinas mostraban a la gente cocinando y comiendo. Como señalé en estas páginas en mayo, la influencer gastronómica de 11 años «Renad From Gaza», quien se grabó preparando lasaña, labneh y mezze, tenía 1,2 millones de seguidores. Apareció en el notorio documental de la BBC narrado por un niño que resultó ser miembro de una familia de Hamás, donde se la veía comprando en supermercados abarrotados. Desde entonces, su número de seguidores ha aumentado a 1,7 millones.
La ONU declaró formalmente la «hambruna» en agosto de este año. Como ha señalado el investigador Salo Aizenberg, según sus propias estimaciones eso habría significado una cifra de 10.143 muertos por inanición para cuando se anunció el alto el fuego. ¿Cuántos perdieron la vida de esa manera? Según el propio Hamás, 192. Esto indica que faltarían 9951.
Un portavoz del Programa Mundial de Alimentos (PMA) de la ONU declaró por primera vez que Gaza corría riesgo de hambruna el 18 de octubre de 2023. Cinco días después, la directora ejecutiva del PMA, Cindy McCain, afirmó que la gente estaba «literalmente muriendo de hambre en este preciso instante». Esto ocurría cuatro días antes de que comenzara la guerra
Bien. ¿Y qué hay del «genocidio», que fue confirmado oficialmente por la ONU en septiembre?
Aizenberg analizó las cifras. Tomando los datos de Hamás al pie de la letra, dejando de lado las muertes naturales y las causadas por su propio bando, alrededor de 33.000 civiles murieron trágicamente. Según las estimaciones aceptadas, murieron unos 25.000 combatientes. Esto significa que por cada yijadista muerto menos de 1,5 civiles perdieron la vida. Según la ONU, el promedio mundial en las guerras en zonas densamente pobladas —donde no hay túneles terroristas bajo los hospitales, y donde el enemigo no suele utilizar una estrategia de escudos humanos— es de nueve civiles muertos por cada combatiente. Dado que Israel tiene la potencia de fuego suficiente para aniquilar a todos en Gaza en una tarde, la evidencia, una vez más, habla por sí sola.
“En lo que respecta a Israel, el mundo rebosa de conciencia moral”, escribió Bellow. “El juicio moral, un espectro escaso en Europa, se vuelve gigante cuando se menciona a Israel y a los palestinos. Lo que Suiza es para las vacaciones de invierno y la costa dálmata para los turistas de verano, Israel y los palestinos son para la necesidad de justicia de Occidente: una especie de destino turístico moral”. ¿Qué mejor destino para unas vacaciones morales que una fantasía?
*Periodista y escritor.
Fuente: The Telegraph.
Traducción Sami Rozenbaum, Nuevo Mundo Israelita.