Lior Zaltzman*
El legendario músico judío Neil Sedaka falleció a los 86 años. “Nuestra familia está devastada por el repentino fallecimiento de nuestro amado esposo, padre y abuelo, Neil Sedaka. Una verdadera leyenda del rock and roll, inspiración para millones, pero sobre todo, al menos para quienes tuvimos la suerte de conocerlo, un ser humano increíble que extrañaremos profundamente”, compartió su familia en redes sociales.
Sedaka, cuyo padre era hijo de inmigrantes sefardíes de Turquía y cuya madre tenía raíces judías polaco-rusas, dejó una huella imborrable en el mundo de la música durante sus 70 años de carrera. Como galán durante su adolescencia y primeros veintes, nos regaló éxitos como Calendar Girl, Happy Birthday, Sweet Sixteen, Breaking Up Is Hard to Do y Oh! Carol, inspirado en su novia del colegio, Carol Klein, quien más tarde adoptaría el nombre artístico de Carole King; incluso grabó posteriormente la divertida y cautivadora Oh! Neil como respuesta.
En las redes sociales, King compartió un audio de ambos cantando We Belong Together, que habían grabado en la sala de estar de los Klein en Brooklyn.
La “invasión británica”, marcada por el auge de artistas pop británicos como los Beatles, golpeó duramente la carrera de Sedaka en los años 60. Pero en los 70, con la ayuda del legendario Elton John, Sedaka regresó a la escena musical y escribió algunos de sus grandes éxitos, como Laughter in the Rain. También escribió una de sus canciones más exitosas de todos los tiempos, Love Will Keep Us Together, del dúo Captain & Tennille.
(Foto: Bettman Archives)
Sedaka se crió en un hogar judío muy unido en Brighton Beach, Brooklyn. «Éramos 11 personas en un apartamento de dos habitaciones: mis abuelos, cinco tías, mis padres, mi hermana y yo, compartiendo un solo baño. Pero todas esas señoras me consentían muchísimo. Fue una infancia maravillosa», recordó en una entrevista para la revista Grand. Tenía solo ocho años cuando se enamoró del piano, y su madre empezó a trabajar en unos grandes almacenes para poder comprarle uno, mientras que su padre, taxista, se esforzaba por enviar a su hijo a la escuela preparatoria musical Juilliard. Más tarde, Sedaka llevaría a su padre con él en sus giras por el mundo.
Su abuela paterna lo llevaba a su sinagoga sefardí, y celebró su Bar Mitzvá en el Templo Beth El de Manhattan Beach, Brooklyn.
Fue su identidad judía, en cierto modo, lo que lo llevó a conocer a su bashert. Aunque las cosas no funcionaron bien con Carole King, sí lo hicieron con Leba Strassberg, a quien conoció en el llamado Borscht Belt, famosa zona turística donde los judíos neoyorquinos adoraban vacacionar. Los padres de Leba eran dueños del hotel Esther Manor, y a finales de los años 50 Neil trabajó allí como pianista. Leba tenía solo 16 años cuando la conoció (y él solo 19), pero le dijo a su trompetista: «¿Ves a esa chica? Tengo el extraño presentimiento de que me voy a casar con ella», alegando que era Piscis y, por lo tanto, un poco adivino. Le dijo a Leba, quizá para ligar, que acababa de escribir el éxito de Connie Francis Stupid Cupid, y ella al principio no le creyó.
Cupido fue de todo menos tonto con este dúo: se casaron en 1962, cuando Leba tenía 20 años y él 23, y permanecieron juntos hasta la muerte de Sedaka. Tuvieron dos hijos, Marc y Dara.
El judaísmo de Sedaka no solo era una parte importante de su identidad, sino que también jugó un papel importante en su música. En el Show de Ed Sullivan cantó una versión de Yiddishe Mame que aún conmueve. Más tarde la grabó para su álbum de 2003 «Brighton Beach Memories», y actuó con estrellas de la música idish como los Klezmatics y Zalmen Mlotek.
En los años 60 realizó una gira por Israel, y en 1966 grabó varias canciones en hebreo, incluyendo un popurrí de clásicos judíos y una versión de su éxito You Mean Everything to Me.
Su familia judía también se vinculó estrechamente con su música. Colaboró con su hija Dara en el exitoso sencillo Should’ve Never Let You Go. En los últimos años cantó duetos con su nieto, Michael, quien continúa con la tradición musical familiar. «Este es el kvell definitivo, como dicen. Estoy muy orgulloso de Michael», dijo Neil sobre las habilidades musicales de su nieto en una aparición televisiva en 2025.
Neil y su nieto Michael durante una reciente aparición juntos en televisión
(Foto: YouTube)
Tras el fallecimiento de su abuelo, Michael compartió en TikTok una grabación de una de sus canciones favoritas, Trying to Say Goodbye. «La música a menudo me trae recuerdos preciosos, y para mí uno de los más preciados era compartir viajes en auto con mi abuelo. Cada vez que nos subíamos al carro quería escuchar sus viejas canciones, y entre ellas había una que realmente destacaba», escribió Michael: Trying to Say Goodbye. “Esta canción se convirtió en mi joya escondida favorita, una melodía que resuena con amor y nostalgia. La letra y la melodía me trasportan a esos momentos que pasamos juntos, llenos de risas y conversaciones sinceras”.
Michael continúa: “Hoy quiero rendirle homenaje compartiendo esta canción tan especial. Encapsula nuestra conexión, la nostalgia por nuestro tiempo juntos y el amor que siento por él. Si alguna vez tuviste una relación importante con un ser querido, puede que encuentres un trocito de tu propia historia en esta canción. Deja que la música te lleve de viaje por el recuerdo y atesora esos hermosos momentos”.
¡Qué gran mensch!
Muchas celebridades publicaron homenajes a Sedaka en redes sociales. «¡Un gigante entre los gigantes! ¡Demostró que la melodía es la reina!», compartió el productor musical David Foster, padre de Erin Foster, creadora de Nobody Wants This. “Lo siento muchísimo. Que su memoria sea siempre una bendición. Fue mi primer concierto de rock en los 70, y su música siempre vivirá con nosotros. Le envío mucho cariño a la familia”, escribió la música judía Lisa Loeb. “Tan bondadoso como brillante. Reciban nuestro cariño y condolencias de parte de mi familia”, escribió Josh Groban.
Que la memoria de Neil Sedaka sea una bendición. Sabemos que su música nunca dejará de darnos alegría.
*Periodista.
Fuente: Kveller (kveller.com).
Traducción Sami Rozenbaum, Nuevo Mundo Israelita.