Roberto Lapid*
El emir de Catar, Tamim bin Hamad al-Thani, no solo se compró un mundial de fútbol, sino que ha adquirido con sus petrodólares un gran poder en universidades y organismos internacionales
(Foto: La Nación)
«En una guerra la primera víctima es la verdad». Lo dijo el griego Esquilo hace 2500 años, y hoy más que nunca la frase se aplica a los conflictos que presenciamos.
Las redes sociales, la proliferación de prensa online y los medios tradicionales en la internet, facilitan la divulgación de mentiras que son formadoras de opinión entre lectores incautos o desinformados. Nunca antes la utilización de la Takiyah (mentir en guerra) por parte del yijadismo ha sido tan ferviente. ¿Cómo ha sido posible semejante penetración ideológica en Occidente? ¿Por qué son las potenciales víctimas del islamismo radical quienes apoyan su nefasta ideología?
Una de las principales inversiones del mundo islámico apunta a algunas universidades del Reino Unido y Estados Unidos. Suman cifras multimillonarias. Esto les permite acceder a las Juntas de Asesores y a las Autoridades directivas, ubicando así catedráticos, agitadores estudiantiles y programas académicos que difunden su disfrazada y nefasta ideología
Una posible respuesta es el poder que brindan algunas multimillonarias fortunas; sucede que un puñado de dólares, euros, yenes o bitcoins, estimados amigos, pueden comprar voluntades, la moral y hasta los más profundos sentimientos de algunos dirigentes de la ONU, de la Corte Internacional de Justicia y de ONGs; miles de millones compran empresas de diferentes sectores y ámbitos, entidades deportivas, culturales y asociaciones para ganar en influencia. Así es como solo Catar se ha hecho con paquetes accionarios de muchas empresas.
Una de las principales inversiones del mundo islámico apunta a algunas universidades del Reino Unido y Estados Unidos. Suman cifras multimillonarias. Esto les permite acceder a las Juntas de Asesores y a las Autoridades directivas, ubicando así catedráticos, agitadores estudiantiles y programas académicos que difunden su disfrazada y nefasta ideología. Ellos saben que quienes se forman hoy allí serán los dirigentes políticos de Occidente en un tiempo cercano.
Las guerras ya no son lo que eran, apreciado lector, no solo cañones, tanques y militares participan en ellas; la financiación y la propaganda brindan triunfos. El olor del dinero seduce; el poder que brindan los billetes, domina y mata.
*Escritor.
Fuente: El Mundo (elmundo.es).