El recientemente pasado 6 de febrero, a poco más de un mes de su juramentación como alcalde de Nueva York, en el primer Desayuno Anual Interreligioso realizado en la Biblioteca Pública de la ciudad, Zohran Mamdani, al presumir sobre su orden ejecutiva para reforzar la condición de ciudad santuario, se atrevió a hacer claras alusiones proselitistas con respecto al Islam, a Mahoma y al concepto de la Hégira (la huida del profeta de La Meca a Medina). Así, sorprendentemente, más temprano de lo esperado, sin lugar a dudas expuso sus intenciones con una inequívoca claridad.
Mamdani describió al Islam como “una religión construida sobre la narrativa de la migración”, sobrepasando la nítida idiosincrasia neoyorquina, absolutamente Occidental, que se formó, construyó, creció y desarrolló como el prototipo del mundo libre, capitalista, plural, pauta de la cultura judeocristiana, donde todos tienen cabida siempre y cuando respeten el equilibrio urbano entre los que allí conviven.
(Imagen: Luis Grañena – ctxt.com)
Sin embargo, Mamdani ya está destapando sus garras desde el poder político: la trasformación de los atributos citadinos, los que se caracterizan por acoger al foráneo a cambio de su adaptación, de su integración. De hecho, no fue casual que Mamdani se saltó la instalación de Ronald Hicks como nuevo arzobispo católico de Nueva York, a la cual estaba comprometido a asistir como una muestra de consideración al catolicismo local, que constituye aproximadamente un tercio de la población de la ciudad.
El novato alcalde pretendió revelar como un modelo digno de seguir, las supuestas bases humanitarias musulmanas, pero en realidad son muy distantes de los valores democráticos estadounidenses. Mamdani ofreció las presuntas enseñanzas del profeta frente a la inmigración como una postura ejemplar, pero debemos estar conscientes de que la Hégira encarna un asunto diametralmente diferente. No fue una simple huida, sino un escape estratégico que, en el año 622 de la era cristiana, marcó el fortalecimiento de esa naciente fe; estableció un punto de inflexión que, con suma violencia, permitió la expansión y consolidación del Islam, convirtiendo a Medina en el centro de las victorias musulmanas.
No hay engaño posible, por su abierto y precoz apoyo al movimiento antisemita Boicot, Desinversiones y Sanciones (BDS), sumado a su apoyo a conocidos grupos que, sin disimulo, apuntalan el terrorismo palestino, tales como Council on American-Islamic Relations (CAIR) y Students for Justice in Palestine (SJP), antes y durante 2024, extendiéndose a 2025 como parte de su campaña electoral, que a su vez se sirvió del ámbito generado por las agresivas consecuencias del brutal ataque terrorista en el sur de Israel el 7 de octubre de 2023, tales como las frecuentes y tensas manifestaciones universitarias neoyorquinas favorables al grupo terrorista y yijadista palestino Hamás; allí, Mamdani mostró su hostilidad contra el pueblo judío, contra el Estado de Israel, al cual no le reconoce su derecho a existir, y en contra de Estados Unidos y sus valores fundacionales.
Resulta una terrible paradoja que Nueva York, que sufrió el embate terrorista más mortífero para EEUU en su propio territorio, lanzado desde el Islam radical aquel insólito 11 de septiembre de 2001, haya votado libre y mayoritariamente por uno de sus representantes
Zohran Mamdani es un elemento de la alianza de extremistas, es decir, de la ultraizquierda, al pertenecer a los Socialistas Democráticos de América (DSA), y se ubica holgadamente cercano al Islam radical. Por ello, cabe preguntarnos si pretende llevar hacia esa mutación a la ciudad más liberal de la Unión americana.
Adicionalmente, resulta una terrible paradoja que Nueva York, que sufrió el embate terrorista más mortífero para EEUU en su propio territorio, lanzado desde el Islam radical aquel insólito 11 de septiembre de 2001, haya votado libre y mayoritariamente por uno de sus representantes.
Por todo lo que estamos observando, la elección de Zohran Mamdani, un político extremista en su vertiente política y religiosa, viene siendo una verdadera tragedia para Nueva York y, peor aún, este perverso experimento puede significar el inicio concreto de la ofensiva del Islam radical por imponerse no solo en la paradigmática ciudad, como una especie de Medina de estos tiempos presentes, sino también en todo el país.
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Una verdadera pena!