Una nueva encuesta refleja una extendida comprensión de que la lucha que se desarrolla hoy podría, en última instancia, trasformar el Medio Oriente de formas que abran nuevas oportunidades para la cooperación y la paz regionales
Robert Singer*
En tiempos de guerra, las sociedades suelen ser juzgadas por su respuesta no solo a las amenazas externas, sino también a la incertidumbre, el cansancio y la promesa de un futuro diferente.
Una nueva encuesta nacional realizada para el Centro para el Impacto Judío ofrece una visión esclarecedora de la sociedad israelí en marzo de 2026. Los resultados revelan una ciudadanía que no es ni ingenua ni cínica, sino algo más sólido: realista, sensata y con una esperanza estratégica.
El último Barómetro de la Sociedad Israelí, realizado por el Grupo de Geocartografía con una muestra representativa de 500 israelíes, dibuja un retrato complejo de una nación que atraviesa uno de los periodos más trascendentales de su historia moderna.
Israel está viviendo una confrontación directa con Irán, constantes desafíos de seguridad en múltiples fronteras, y presiones económicas internas. A pesar de estas dificultades, el público israelí sigue demostrando una notable resiliencia y claridad.
No es la norma, pero sucedió: este grupo de israelíes festejó Purim en un miklat (refugio) en Tel Aviv. Sin embargo, los misiles iranies con proyectiles de racimo, un arma prohibida por las convenciones internacionales, han causado importantes daños y varias muertes
(Foto: Reuters)
La conclusión más impactante de la encuesta es el realismo de la población respecto al futuro cercano. La mayoría de los israelíes, 58%, no espera que la vida en el país mejore en los próximos seis meses. Esta cifra refleja una sociedad profundamente consciente de la gravedad de la situación. Los israelíes comprenden que las guerras y los cambios geopolíticos no terminan de la noche a la mañana, y que reconstruir la estabilidad requiere paciencia y perseverancia.
Estas expectativas realistas no deben confundirse con desesperación. Al contrario, reflejan una población madura que, a través de décadas de experiencia, ha aprendido que la resiliencia exige una visión clara. De hecho, si bien los israelíes son cautelosos respecto al futuro inmediato, también muestran un notable optimismo estratégico al mirar más allá del conflicto actual.
Uno de los hallazgos más fascinantes de la encuesta se refiere a la actitud de los israelíes hacia el pueblo iraní. El 55% de los encuestados cree que, una vez finalizado el conflicto, podría desarrollarse la normalización y la cooperación entre ciudadanos israelíes e iraníes.
Esta distinción entre el régimen de Teherán y la población iraní no es casual. Refleja la profunda convicción entre los israelíes de que el conflicto actual no es contra el pueblo iraní, sino contra un régimen extremista y asesino que, durante décadas, ha fomentado la hostilidad, la represión y la inestabilidad en toda la región.
Aún más reveladora es la valoración pública de la trayectoria interna de Irán. El 60% de los israelíes cree que un cambio de régimen en Irán es el escenario más probable al final de la guerra, y 37% cree que dicha trasformación conduciría a un acercamiento significativo con Occidente.
Estas perspectivas reflejan una extendida comprensión de que la lucha que se desarrolla hoy podría, en última instancia, trasformar el Medio Oriente de formas que abran nuevas oportunidades para la cooperación y la paz regionales.
La distinción entre el régimen de Teherán y la población iraní no es casual. Refleja la profunda convicción entre los israelíes de que el conflicto actual no es contra el pueblo iraní, sino contra un régimen extremista y asesino que, durante décadas, ha fomentado la hostilidad, la represión y la inestabilidad en toda la región
En otras palabras, incluso frente a misiles y amenazas, los israelíes aún son capaces de imaginar un futuro diferente, uno en el que el pueblo iraní se convierta en socio en lugar de adversario.
Esta capacidad de mantener el realismo y la esperanza simultáneamente ha sido durante mucho tiempo una de las características definitorias de la sociedad israelí.
La encuesta también revela una recuperación gradual en la sensación de seguridad personal de los israelíes. El 39% de los encuestados describe su seguridad física, económica y sicológica como «buena» o «excelente», una mejora significativa en comparación con el estado de ánimo registrado a finales de 2024. Si bien la cifra puede parecer modesta, la tendencia al alza es significativa. Refleja el fortalecimiento de la confianza nacional durante un período en el que las fuerzas de seguridad de Israel y sus alianzas han demostrado determinación y capacidad para enfrentar las amenazas.
Sin embargo, la resiliencia no se mide solo en el campo de batalla. Otro hallazgo importante se refiere a la cohesión social. El 67% de los israelíes cree que Israel puede seguir siendo una sociedad cohesionada a pesar de sus numerosas divisiones internas. Esta confianza es particularmente notable dados los intensos debates políticos y las tensiones sociales que han caracterizado los últimos años.
Los israelíes también tienen claras sus prioridades nacionales. Al preguntarles qué problema debería abordar el gobierno con mayor urgencia, 38% identificó el costo de vida como el principal desafío, muy por encima de los asuntos diplomáticos o de seguridad. Esto refleja una ciudadanía que entiende que la fortaleza nacional se basa no solo en la capacidad militar, sino también en la estabilidad económica y las oportunidades.
El 67% de los israelíes cree que Israel puede seguir siendo una sociedad cohesionada a pesar de sus numerosas divisiones internas. Esta confianza es particularmente notable dados los intensos debates políticos y las tensiones sociales que han caracterizado los últimos años
En conjunto, estos hallazgos revelan una poderosa realidad de la sociedad israelí a principios de 2026. A pesar de las presiones de la guerra, la incertidumbre económica y el debate político, los israelíes se mantienen firmes en su sentido de resiliencia nacional. Reconocen las dificultades que se avecinan, pero también mantienen una perspectiva estratégica a largo plazo que deja espacio para la reconciliación y la trasformación regional.
Quizá la lección más destacable de esta encuesta sea la capacidad del pueblo israelí para tender la mano de la amistad al pueblo iraní, incluso en el punto álgido de la confrontación militar. Este instinto refleja algo fundamental de la democracia israelí: la comprensión de que los conflictos de Israel son con regímenes extremistas e ideologías fanáticas, no entre ciudadanos comunes que comparten las mismas aspiraciones de libertad, dignidad y prosperidad.
Nuestra resiliencia nacional no solo se basa en la fuerza militar, sino también en la cohesión social y los valores democráticos que guían nuestra sociedad.
Los israelíes saben que el camino por delante no será fácil. Sin embargo, también saben que el realismo y la esperanza no son contrarios. De hecho, son las cualidades que han sostenido al Estado de Israel desde su fundación.
Si esta encuesta enseña algo, es que la sociedad israelí se mantiene arraigada en la realidad y abierta a la posibilidad de un futuro mejor para los israelíes, para los iraníes y para toda la región.
*Presidente del Centro para el Impacto Judío, miembro del consejo asesor del Movimiento para Combatir el Antisemitismo (CAM) y exdirector ejecutivo del Congreso Judío Mundial.
Fuente: The Jerusalem Post.
Traducción Sami Rozenbaum, Nuevo Mundo Israelita.