Un error en un ataque israelí desata indignación global, mientras la brutal persecución de Hamás contra los cristianos es ignorada
Shraga Simmons*
La semana pasada, la única iglesia católica de Gaza (un refugio seguro para 450 cristianos y musulmanes) resultó dañada cuando el proyectil de un tanque de las FDI impactó inadvertidamente en el techo, esparciendo fragmentos en el patio. A pesar de las advertencias previas de los líderes eclesiásticos, pidiendo a todos permanecer adentro debido a que era una zona de combate activa, trágicamente murieron tres civiles que estaban en ese patio.
Israel aclaró rápidamente que el ataque fue accidental. Las FDI jamás apuntan contra santuarios religiosos ni contra civiles.
Sin embargo, de inmediato estalló una tormenta mediática. The Guardian calificó el incidente de “barbarie”, presentándolo como parte de un patrón en el que Israel “apunta contra civiles”. The Financial Times citó a cristianos escépticos que ponían en duda las intenciones de Israel. Previsiblemente, las redes sociales avivaron el fuego, retratando el incidente como “terrorismo deliberado”, parte de una campaña israelí para “atacar sistemáticamente a civiles inocentes”.
Daños causados accidentalmente por el proyectil de un tanque israelí en la fachada de la Iglesia de la Sagrada Familia en Gaza; tres personas que estaban en el patio perdieron la vida
(Foto: redes sociales)
Esta historia se niega a desaparecer de los titulares. El papa León XIV se sumó al coro, calificando el incidente como un “ataque militar” y condenando el “uso indiscriminado de la fuerza”.
Este escenario de atacar a Israel manipulando la opinión pública mediante desinformación proviene directamente del manual de relaciones públicas de Hamás. Recordemos lo que ocurrió en 2023, el alboroto mediático sobre un supuesto “ataque israelí contra un hospital en Gaza que mató a 500 civiles”. Posteriormente se demostró que la explosión fue causada por un cohete mal lanzado por la Yijad Islámica Palestina. Pero para entonces el daño a la reputación de Israel ya estaba hecho.
Sin periodistas occidentales independientes operando en Gaza, los errores mediáticos surgen de un vacío informativo, donde cada cifra de víctimas proviene del órgano propagandístico de Hamás: el “Ministerio de Salud de Gaza”. Los principales medios informativos actúan como cómplices voluntarios, amplificando la narrativa de Hamás como si fuera una fuente legítima.
Desde la retirada israelí en 2005, la población cristiana se desplomó de cinco mil a solo 650 personas. Los cristianos viven con miedo, sufriendo un acoso sistemático, coerción religiosa y violencia
Cada día parece traer un nuevo incidente. Esta semana, Hamás afirma que 85 gazatíes murieron a manos de soldados israelíes cerca de un sitio de distribución de ayuda. Las FDI dicen que solo dispararon tiros de advertencia. Horas después, publicaron un video que muestra a soldados cerca de los palestinos que recogen alimentos, con los comandantes instruyendo: “No disparen”.
Sugerir que Israel está librando una guerra contra los cristianos es grotescamente falso. Israel es el único país del Medio Oriente donde la población cristiana está creciendo, al pasar de 34 mil en 1948 a más de 180 mil hoy.
En Israel, los cristianos gozan de plenos derechos civiles, libertad religiosa y protección legal. Sirven en el Parlamento, el sistema judicial y el ejército. Los niveles educativos y de ingresos de los cristianos se encuentran entre los más altos de la sociedad israelí.
Contrastemos esto con los cristianos que viven en Gaza. Desde la retirada israelí en 2005, la población cristiana se desplomó de cinco mil a solo 650 personas. Los cristianos viven con miedo, sufriendo un acoso sistemático, coerción religiosa y violencia.
La comunidad cristiana de Gaza está al borde de la extinción, y el único responsable es Hamás. El arzobispo ortodoxo griego Alexios advirtió: “Si las cosas siguen así, no quedarán cristianos en Gaza”. El escalofriante lema yijadista, “Primero el pueblo del sábado, luego el pueblo del domingo”, es un espeluznante recordatorio de que después de los judíos, los siguientes son los cristianos
Hombres armados palestinos incendiaron la biblioteca de la YMCA en Gaza; los guardias fueron secuestrados, y los 8000 libros destruidos. El director de la única biblioteca cristiana de Gaza fue secuestrado, torturado y asesinado.
Los “comités de la moral” de Hamás imponen la ley islámica Sharía, forzando a los cristianos para que se conformen o enfrenten hostigamiento. Las escuelas cristianas en Gaza son presionadas para incluir adoctrinamiento islámico. Las mujeres jóvenes sufren conversiones forzadas.
La comunidad cristiana de Gaza está al borde de la extinción, y el único responsable es Hamás. El arzobispo ortodoxo griego Alexios advirtió: “Si las cosas siguen así, no quedarán cristianos en Gaza”. El escalofriante lema yijadista, “Primero el pueblo del sábado, luego el pueblo del domingo”, es un espeluznante recordatorio de que después de los judíos, los siguientes son los cristianos.
Esta fotografía, que falsamente pretendía ser de la iglesia totalmente en ruinas, circuló profusamente en las redes sociales, incrementando la demonización de Israel
La difícil situación de los cristianos en Gaza refleja la “des-cristianización” generalizada en las tierras musulmanas, donde los cristianos enfrentan leyes discriminatorias y pueblos cristianos enteros han sido borrados del mapa. En Turquía, la población cristiana ha disminuido a una centésima parte en el último siglo. En Arabia Saudita, el cristianismo simplemente es ilegal. En Iraq, cientos de miles de cristianos han huido debido a atentados en iglesias y asesinatos. En Egipto, los coptos sufren violencia de turbas, incendios de iglesias, conversiones forzadas y discriminación institucional.
Después de que hombres armados y enmascarados intentaran secuestrar a un empleado de una iglesia en Gaza, un líder cristiano palestino advirtió: “Grupos islámicos radicales están llevando a cabo una campaña para deshacerse de nosotros, y a nadie parece importarle”.
Al leer las noticias, uno podría pensar que Israel es el peor enemigo del cristianismo. Todo esto forma parte de un esfuerzo por alejar a Israel de la comunidad cristiana, demonizar aún más a Israel y erosionar su apoyo en Occidente
En todo el Medio Oriente, una larga lista de minorías religiosas sufre bajo el extremismo islámico: kurdos, beduinos, alawitas en Siria, yazidíes en Iraq, baháis en Irán, entre otros. Esta semana, informes noticiosos mostraron imágenes impactantes de comunidades drusas en Siria siendo masacradas por yijadistas.
En palabras del reverendo Tomey Dahoud, líder de una iglesia en Cisjordania que fue incendiada, “Los musulmanes quieren matarnos. Ese es su principio y su creencia. No quieren cristianos en este país… Esa es la realidad”.
Al leer las noticias, uno podría pensar que Israel es el peor enemigo del cristianismo. Todo esto forma parte de un esfuerzo por alejar a Israel de la comunidad cristiana, demonizar aún más a Israel y erosionar su apoyo en Occidente.
En la niebla de la guerra ocurren errores; pero la distorsión deliberada de la verdad es una forma de violencia en sí misma. La disposición de los medios a repetir las afirmaciones de Hamás sin verificación ha convertido el altavoz mediático en un arma letal.
Rabino, coeditor de Aish.com en Jerusalén
Fuente: aishlatino.com.
Versión NMI.