Meir Holtz*
Dentro de dos semanas, judíos de todo el mundo leerán la parashá Balak, incluyendo el poderoso versículo “He aquí un pueblo que se levanta como un león, y se eleva como un león”.
Era una profecía. Una que Dios puso en boca de Balaam, el profeta reticente que se había propuesto maldecir a los judíos. Sin embargo, a veces parece que esta profecía fue escrita para nuestro tiempo, para esta generación, en este preciso momento.
La imagen de un pueblo que se levanta como un león resulta increíblemente apropiada para lo que estamos experimentando ahora mismo en Israel. Vivimos en un país que conoce la guerra. Aun así, el viernes 13 de junio nos despertamos a un día como nunca antes habíamos conocido. Parecía como si los últimos años nos hubieran estado preparando para esto.
Los confinamientos durante el Covid nos enseñaron a quedarnos en casa, teletrabajar y reinventar nuestra vida diaria. La guerra en curso, desde la masacre del 7 de octubre, nos ha recordado la importancia de defender nuestro hogar nacional, y la importancia de seguir las directrices para cuidarnos mutuamente.
A pesar de todo, Masá ha seguido operando, contra viento y marea, y con toda su fuerza. Durante el Covid-19, cuando las fronteras estaban cerradas y la incertidumbre acechaba, Masá era la única organización que seguía trayendo jóvenes judíos a Israel. Después del 7 de octubre nos adaptamos rápidamente. Y a lo largo de los años, a través de cada giro inesperado de la realidad israelí, nuestra misión ha sido mantener el rumbo: nunca cerrar programas, nunca rendirnos. Siempre eligiendo la resiliencia. Siempre eligiendo el sionismo en acción.
(Foto: Masá Israel Journey)
Esa decisión nunca ha sido sencilla, y esta vez fue especialmente difícil. La situación de seguridad actual es más compleja que cualquier otra que Israel haya enfrentado desde su fundación. Las directrices y las realidades cambian a diario.
Hemos estado en contacto constante con todas las autoridades pertinentes: el Comando del Frente Nacional, el Ministerio de la Defensa, la policía, el gobierno, y seguimos sus instrucciones al pie de la letra. Enviamos alertas en tiempo real a todos los participantes, las 24 horas del día. Instantes después de cada sirena, tenemos información sobre la ubicación y la situación de cada becario.
Nos aseguramos de que todos tengan acceso a habitaciones seguras y les brindamos apoyo emocional, contenido educativo y oportunidades significativas para contribuir, incluso ahora.
Sí, algunos participantes y sus familias nos han contactado con la esperanza de irse lo antes posible, en su mayoría becarios que ya habían finalizado sus programas días antes del ataque a Irán.
Lo entendemos.
Hemos trabajado incansablemente para encontrar las opciones más seguras y rápidas para quienes lo han solicitado. Toda esta compleja operación se llevó a cabo en colaboración con el socio fundador de Masá, la Agencia Judía para Israel, que se movilizó plenamente en nombre de nuestros participantes, brindándoles orientación y apoyo que marcaron la diferencia. En respuesta a las consultas de los participantes y sus familias, ya sea que planearan irse o quedarse, lanzamos rápidamente una serie de seminarios web multilingües. Los padres plantearon todas las preguntas posibles y les dimos respuestas claras y trasparentes en tiempo real. Seguimos trabajando en soluciones incluso cuando, al momento de escribir estas líneas, nos enteramos de la posible entrada en vigor de un alto el fuego que podría cambiar el panorama por completo.
Durante este tiempo, algunos participantes que inicialmente habían solicitado abandonar Israel cambiaron de opinión. Cada cambio de este tipo, ya sea en la situación de seguridad o en las directrices del Comando del Frente Interno, requiere una respuesta completamente diferente. Y siempre estamos aquí para adaptarnos, responder y brindar a cada participante de Masá el apoyo más atento y personalizado posible.
Pero nunca, ni por un instante, hemos comprometido la seguridad de nuestros participantes. Esa es nuestra prioridad principal.
Lo que ha facilitado la decisión de permanecer abiertos es esto: las voces de los participantes que dijeron que no quieren irse. De hecho, quieren quedarse. Para ayudar. Para contribuir.
El lema principal de Masá —»Vive como un local»— se puso a prueba ante la compleja realidad de Israel. De hecho, nuestros participantes se convirtieron en parte inseparable de todo: la experiencia, los desafíos y, sobre todo, el sentido de responsabilidad compartida y unión.
«Vine a Israel para conectar con mis raíces: con la cultura, la tierra y la gente que siempre he sentido como parte de mí», nos dijo Talia Mia Cohen, de Sydney, Australia. “Me uní a un programa de voluntariado de Masá con la intención de trabajar en la agricultura y contribuir de forma práctica y significativa. Pero cuando la guerra se intensificó, ese camino ya no era posible. Me dieron una opción: irme o quedarme como voluntaria con Maguén David Adom (Estrella de David Roja, el servicio nacional israelí de emergencias médicas, desastres y ambulancias). A pesar del miedo, a pesar de la incertidumbre, decidí quedarme. Porque lo que encontré aquí es algo mucho más grande que yo misma. He conocido a personas que antes eran desconocidas y que ahora empiezan a sentirse más como familia. He sentido el peso del dolor y la profunda resiliencia, a menudo al mismo tiempo. Hay un espíritu aquí —una fuerza israelí— que no flaquea, ni siquiera en los momentos más difíciles. Vine aquí buscando una conexión, y lo que he encontrado es una sensación de fuerza y unidad que va más allá del miedo”.
Lo que ha facilitado la decisión de permanecer abiertos es esto: las voces de los participantes que dijeron que no quieren irse. De hecho, quieren quedarse. Para ayudar. Para contribuir
Así que hemos ampliado las oportunidades de voluntariado. Hemos lanzado programas educativos en línea y actividades significativas. Incluso hemos organizado descansos en hoteles en Eilat y el Mar Muerto para los participantes que necesitan un respiro. Y cuando es necesario, brindamos apoyo profesional en salud mental, para ayudarlos a procesar el peso de lo que están experimentando aquí.
El nombre de la operación israelí en Irán, Am K’laví (“Un pueblo como un león”), es más que una referencia bíblica. Captura el espíritu de lo que realmente es este momento. Desde las profundidades del 7 de octubre, este pueblo se ha levantado y rugido. Sí, el mérito es del gobierno israelí y las fuerzas de seguridad por sus acciones asombrosas en suelo iraní. Pero de igual manera, el mérito es del pueblo judío. Del de Israel y del de todo el mundo.
A quienes aprietan los dientes por el miedo y la fatiga. A quienes que se apoyan mutuamente, de un extremo a otro del mundo. A quienes apoyan desde lejos y a quienes apoyan de cerca. Todos son héroes. Juntos, han trasformado el rugido del león en algo atronador.
Y por estos momentos, elegimos seguir adelante.
Por la unidad que sentimos.
Por la sensación de un destino compartido.
Por la esperanza de que, tras esta tormenta, habrá paz, crecimiento y renovación.
Que volveremos, aquí en Israel, al punto en que lo dejamos. Solo que esta vez con mayor fuerza. Mayor claridad. Mayor confianza.
Seguimos albergando la esperanza por el pronto regreso de todos los rehenes, por la seguridad y la fortaleza de los soldados y las fuerzas de seguridad israelíes, y por una paz verdadera y duradera en el Medio Oriente y para las comunidades judías de todo el mundo.
Que permanezcamos unidos, resilientes y comprometidos con la construcción de un futuro basado en la dignidad, la seguridad y la solidaridad.
El viaje continúa, juntos.
*El autor es el director ejecutivo de Masá Israel Journey.
Fuente: The Times of Israel.
Traducción Sami Rozenbaum, Nuevo Mundo Israelita.