En el COEXPACE Moral Courage Summit
Raquel Markus-Finckler
No todas las vitrinas son de vidrio. No todos los escenarios están hechos de madera. Algunos son etéreos, virtuales, simbólicos; pero también visibles, palpables, urgentes. Capaces de ponernos a temblar.
Hay foros donde no basta con hablar o informar. Son lugares que exigen sostener la mirada, soportar silencios que gritan y decir lo que pocos quieren escuchar.
Del 10 al 12 de septiembre tendré el privilegio de estar en uno de esos espacios: el COEXPACE Moral Courage Summit (coexpace.org/summit-2025), un encuentro virtual y gratuito que no se limita a las formas ni a las etiquetas. Una vitrina distinta, un escenario que busca encender algo más profundo: la voluntad de actuar guiados por la valentía moral.
COEXPACE es una iniciativa global que activa la empatía y el coraje moral para construir coexistencia. Su lema, “Donde la memoria despierta la voluntad de actuar”, me acompaña como si fuera un verso grabado a fuego en el alma.
En este primer Summit, que marca el lanzamiento internacional de la organización, líderes, pensadores, filósofos y creadores de distintas partes del mundo nos reuniremos para confrontar la indiferencia, el miedo, la apatía y la desinformación.
Yo llegaré montada en las alas de la poesía. Porque la poesía no es un adorno. Es verdad y belleza en forma de resistencia. El lenguaje lírico es también una manera de ver, comprender y procesar tanto el mundo exterior como nuestra propia realidad interior.
Además de Raquel Markus, otros ponentes de origen venezolano en COEXPACE 2025 serán el siquiatra Milton Wainberg y el humorista George Harris
(Fuente: COEXPACE)
He dedicado mi vida y mi obra creativa a resguardar la importancia de nuestras historias personales y colectivas. Creo firmemente que solo aprendiendo las lecciones del pasado podremos garantizar un futuro mejor para nosotros y nuestros descendientes.
La ponencia que presentaré lleva por título “La poesía como resistencia: memoria, exilio y verdad emocional”. Porque hay versos que son trincheras, estrofas que son refugios y poemas que son puentes. COEXPACE lo resume así: “uso la poesía y el ritual para sanar y tender puentes entre generaciones, con foco en la identidad judía latinoamericana y la responsabilidad cívica”.
Es, en esencia, un manifiesto que reconoce en la poesía la misma fuerza trasformadora que en la denuncia social. Si la palabra es prohibida, el verso sobrevive. Si la historia es borrada, el poema la restituye y la ilumina.
El exilio no se mide solo en kilómetros: abre vacíos, instala silencios heredados y nos obliga a buscar palabras para lo que nunca se dijo. La poesía, entonces, se convierte en herramienta para nombrar, para devolver lo arrebatado, para impedir que la memoria se momifique y lograr que siga latiendo como herida viva que exige justicia.
Escribir un poema puede ser un acto de insurrección. Decirlo en voz alta ante un público que quizá nunca se haya acercado al lenguaje lírico, es una manera de despertar empatía, aumentar la conciencia y desarmar prejuicios.
COEXPACE, liderado por Susana Weisleder e Ilana Beker, se sostiene sobre tres pilares interconectados —la Cumbre Virtual, la Exposición Itinerante y el Centro COEXPACE—, que guían un viaje trasformador: de la memoria, a la reflexión, a la acción.
A través de narrativas inmersivas, tecnologías emergentes y educación ética, COEXPACE crea espacios inclusivos donde personas de distintas generaciones pueden cultivar el coraje moral y co-crear un mundo más justo y empático mediante el diálogo global y el liderazgo consciente.
Para mí, la coexistencia no es un concepto abstracto: es una elección diaria. Es decidir mirar al otro sin borrar sus diferencias. Es la convicción de que podemos compartir —y cuidar— este mundo sin exigir uniformidad como condición para la paz.
Cuando suba a ese escenario invisible, no estaré sola. Llevaré conmigo las voces de quienes ya no pueden hablar, las memorias que otros intentaron borrar y los sueños que, contra todo pronóstico, siguen de pie.
Recordar —y hacerlo con belleza— también es resistir. Porque la valentía moral también se viste de versos.