Al principio me reí. Me pareció absurdo, ese tipo de rumor extraño de internet que aparece un momento y desaparece con la misma rapidez
Elkana Bar Eitan*
Hace unos días, me desperté y descubrí que me habían matado.
Al menos según el ejército iraní.
Un amigo me envió una captura de pantalla de un grupo de Facebook llamado Irani Military («Ejército Iraní»). En la publicación había una nítida foto mía junto a otras siete fotos de reservistas de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI). El texto era breve y contundente: «8 soldados de las FDI eliminados». Al parecer, yo era uno de ellos.
Al principio me reí. Me pareció absurdo, ese tipo de rumor extraño de internet que aparece un momento y desaparece con la misma rapidez.
Pero entonces llegó otro mensaje. Y luego otro.
De repente, ya no me pareció tan gracioso.
El post con el que Irán se enorgulleció de la supuesta muerte del autor del artículo
(Fuente: cortesía)
La publicación se estaba difundiendo en línea, y me di cuenta de algo incómodo: mi familia podría verla antes de saber de mí. Así que llamé inmediatamente a mi esposa, y luego a mis padres. “Para que lo sepan”, les dije, “según el ejército iraní, estoy muerto”.
El humor negro ayuda en momentos como este. Pero la experiencia rápidamente dejó de ser divertida. Porque no se trataba de un “troleo” aleatorio en internet, era parte de una estrategia.
Durante años, el régimen iraní ha invertido mucho en guerra sicológica y desinformación. Además de misiles, drones y milicias subsidiarias, despliega otra arma: mentiras. Informes falsos sobre bajas israelíes. Victorias inventadas en el campo de batalla. Rumores diseñados para sembrar miedo y confusión.
¿Por qué? Porque la guerra sicológica suele ser la herramienta de quienes no pueden ganar en el campo de batalla.
Cuando tus logros militares son limitados, intentas fabricarlos en línea. Cuando no puedes doblegar a tu enemigo físicamente, intentas doblegarlo emocionalmente.
Durante años, el régimen iraní ha invertido mucho en guerra sicológica y desinformación. Además de misiles, drones y milicias subsidiarias, despliega otra arma: mentiras. Victorias inventadas en el campo de batalla. Rumores diseñados para sembrar miedo y confusión. ¿Por qué? Porque la guerra sicológica suele ser la herramienta de quienes no pueden ganar en el campo de batalla
Por curiosidad, visité más tarde la página oficial de Facebook del ejército iraní. Allí encontré imágenes de baja calidad generadas por IA que retrataban al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, como muerto. Aunque suene extraño, millones de iraníes consumen información a través de estos canales. Para muchos de ellos esta propaganda no se presenta como ficción, sino como un hecho.
En ese sentido, el objetivo no es solo intimidar a los israelíes, sino también convencer a su propia población de que el régimen está ganando. Hay algo casi surrealista en ser incluido personalmente en una de esas victorias inventadas.
El problema para Irán es que la realidad sigue impidiéndoles avanzar.
Escribo estas palabras con mucha intensidad. Y también lo hacen millones de israelíes que siguen trabajando, criando familias, sirviendo en unidades de reserva y defendiendo su país.
El régimen iraní puede difundir tantas mentiras como quiera. Puede declarar victorias imaginarias e inventar bajas imaginarias. Pero la verdad es más difícil de manipular. Los israelíes siguen aquí. Seguimos en pie. Seguimos luchando.
Y al parecer, al menos en mi caso, seguimos luchando incluso después de que ya nos hayan declarado muertos.
*Emprendedor y administrador de empresas. Desde 2007 se dedica a la educación experiencial y el emprendimiento social, centrándose en el desarrollo comunitario.
Fuente: The Times of Israel.
Traducción Sami Rozenbaum, Nuevo Mundo Israelita.