Shmuli Volkin*
Una investigación plantea inquietantes preguntas sobre cómo el dinero humanitario occidental puede terminar circulando a través de redes islamistas vinculadas a Hamás, a veces a través de múltiples capas de organizaciones benéficas «socias» antes de llegar a Gaza.
El informe citado afirma que dos organizaciones sin fines de lucro con sede en Estados Unidos y afiliadas a los mormones —Globus Relief y Lifting Hands International— enviaron conjuntamente decenas de millones de dólares a organizaciones no gubernamentales extranjeras descritas como vinculadas a estructuras o funcionarios relacionados con Hamás.
Las conclusiones provienen de la organización Middle East Forum, y se basan en informes y declaraciones de subvenciones de ONGs estadounidenses que están disponibles públicamente, centrándose en lo que denomina un patrón de repetidas y cuantiosas trasferencias a un grupo de organizaciones que califica como islamistas radicales. Según el reporte, Globus Relief transfirió al menos 119 millones de dólares, y Lifting Hands casi 20 millones, a una decena de esos grupos a lo largo de varios años.
(Imagen: financialcrimeacademy.org)
Un punto central es Islamic Relief Worldwide y sus entidades afiliadas, incluyendo sus actividades vinculadas con Gaza. La investigación argumenta que, en el caos de la guerra, la concesión de subvenciones en capas y las alianzas sobre el terreno pueden convertirse en un lastre, especialmente cuando el personal local o las redes de socios se solapan con las estructuras de gobierno del terrorismo.
Algunas de las afirmaciones más contundentes del informe se refieren a fotos y eventos públicos en Gaza que muestran proximidad con figuras de Hamás, afirmaciones que son políticamente explosivas y no siempre verificables de forma independiente únicamente con fuentes públicas.
Documentos gubernamentales europeos citados en el debate resaltan por qué este tema sigue resurgiendo. En Alemania, un documento parlamentario federal afirma que, según el gobierno, Islamic Relief Alemania e Islamic Relief Worldwide tienen «importantes vínculos personales» con la Hermandad Musulmana y organizaciones afines. En los Países Bajos, una sesión de preguntas y respuestas parlamentarias registra que el gobierno decidió no otorgar una subvención a Islamic Relief Worldwide tras acusaciones de posibles vínculos con la Hermandad Musulmana y la solicitud de información a otros donantes.
Nada de esto prueba automáticamente que cada dólar enviado por donantes occidentales se convierta en dinero para los terroristas, ni que los donantes tuvieran esa intención
Este contexto es importante, porque desde hace tiempo se ha considerado que Hamás se beneficia de “ecosistemas caritativos” que también funcionan como infraestructuras políticas: servicios sociales, clientelismo, reclutamiento y legitimidad. Estados Unidos ya ha atacado este modelo directamente: el Departamento del Tesoro designó a Union of Good («Unión del Bien») como una red de apoyo a Hamás, describiéndola como un grupo de organizaciones benéficas que facilitan la recaudación de fondos para Hamás.
Para ser claros, nada de esto prueba automáticamente que cada dólar enviado por donantes occidentales se convierta en dinero para los terroristas, ni que los donantes tuvieran esa intención. El escenario más realista y preocupante es estructural: las donaciones bien intencionadas se mueven a través de intermediarios, los controles de cumplimiento se basan en el papeleo y en «socios» locales, y luego las realidades de la zona de guerra chocan con la gobernanza de una organización terrorista. Cuando la trasparencia es limitada, especialmente en los marcos de ayuda religiosos o cuasi-religiosos, el público a menudo se entera de los detalles solo cuando los organismos de control empiezan a relacionar los hechos con los informes y la información extranjera.
También hay una parte de la respuesta que los lectores deberían conocer. Islamic Relief ha rechazado públicamente las acusaciones de tener vínculos políticos, afirmando ser una organización puramente humanitaria y negando vínculos con la Hermandad Musulmana. Los medios de comunicación han indicado que las organizaciones benéficas mencionadas en la investigación no respondieron de inmediato a las solicitudes de comentarios.
Para Israel y sus aliados, la exigencia no es bloquear la ayuda humanitaria, sino detener el flujo paralelo que ayuda a los terroristas a sobrevivir, rearmarse y gobernar
En un contexto más amplio, esta historia se sitúa en un momento de mayor escrutinio sobre las vías de acceso de las organizaciones sin fines de lucro a Gaza tras la masacre del 7 de octubre y la guerra subsiguiente, cuando el control de Hamás sobre el territorio, la distribución y las instituciones «civiles» dificulta excepcionalmente la separación clara entre la logística de la ayuda y la gobernanza del terrorismo. Para Israel y sus aliados, la exigencia no es bloquear la ayuda humanitaria, sino detener el flujo paralelo que ayuda a los terroristas a sobrevivir, rearmarse y gobernar.
La siguiente fase probablemente sea reputacional y regulatoria. Si las acusaciones se confirman tras una auditoría más profunda, los donantes se enfrentarán a la presión de publicar registros más claros de sus subvenciones, reforzar la investigación de las contrapartes, y dejar de considerar la condición de «socio de confianza» como un sustituto del cumplimiento estricto, especialmente cuando el destino es un territorio controlado por una organización terrorista.
*Periodista.
Fuente: Jewish Breaking News (jewishbreakingnews.com).
Traducción Sami Rozenbaum, Nuevo Mundo Israelita.