El gobierno estadounidense ha concluido formalmente que la Universidad de Harvard violó la ley federal de derechos civiles al no proteger a estudiantes, profesores y personal judíos del acoso e intimidación antisemitas.
En una carta concisa, entregada al presidente de Harvard, Alan Garber, el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) y el Grupo de Trabajo Conjunto para Combatir el Antisemitismo declararon que la universidad cometió una «violación violenta» del Título VI de la Ley de Derechos Civiles de 1964.
Las conclusiones del gobierno se derivan de una investigación de meses de duración, motivada por los incidentes antisemitas generalizados en el campus durante y después de la guerra entre Israel y Gaza. Según la carta, los administradores de Harvard no solo no previnieron ni respondieron adecuadamente al comportamiento antisemita, sino que, en algunos casos, actuaron como «participantes deliberados» en el fomento de un ambiente hostil. Entre los hallazgos más contundentes:
Estudiantes de Harvard durante el apogeo de las manifestaciones supuestamente a favor de Palestina, pero que degeneraron en odio contra sus alumnos judíos. Obsérvese la cobardía manifiesta al usar máscaras para ocultar su identidad. Una de las pancartas dice “Cuando un pueblo está ocupado a resistencia está justificada”, lo que no solo demuestra ignorancia —Gaza no estaba “ocupada” desde 2005— sino que justifica el terrorismo de Hamás
(Foto: The Boston Globe)
La administración afirma que Harvard «no cuestionó» ninguno de los hechos presentados en la notificación de infracción, y criticó a la institución por lo que denomina una creciente «jerarquía demográfica», donde ciertas formas de discriminación se toleran o minimizan según las políticas de identidad. “El compromiso de Harvard con las jerarquías raciales ha permitido que el antisemitismo se propague en el campus, y ha humillado a una institución que otrora fue excelente”, expresa la carta.
Como resultado de los hallazgos, Harvard se enfrenta a la pérdida de toda la financiación federal, incluyendo becas de investigación, ayuda financiera y beneficios exentos de impuestos, a menos que se implementen cambios inmediatos. La administración ya ha congelado más de 2 mil millones de dólares en fondos de investigación, a la espera de una resolución.
Esta es la segunda universidad de la Ivy League sancionada este año por la administración Trump. En mayo, la Universidad de Columbia también fue declarada culpable de infringir el Título VI por no abordar el antisemitismo en el campus. La administración canceló 400 millones de dólares en contratos federales, y advirtió sobre nuevas consecuencias a menos que se endurecieran las normas contra las protestas.
La administración afirma que Harvard «no cuestionó» ninguno de los hechos presentados en la notificación de infracción, y criticó a la institución por lo que denomina una creciente «jerarquía demográfica», donde ciertas formas de discriminación se toleran o minimizan según las políticas de identidad
La presidenta interina de Columbia, Katrina Armstrong, dimitió poco después de que comenzaran las negociaciones con funcionarios federales.
Harvard tiene la opción de negociar una resolución con funcionarios federales, o afrontar la pérdida total del apoyo gubernamental. La universidad ya ha presentado recursos legales, acusando a la administración de extralimitarse.
Mientras tanto, la investigación ha intensificado el debate nacional sobre cómo las universidades gestionan las protestas, la libertad de expresión y la discriminación en los campus, en particular en respuesta al aumento del antisemitismo tras las tensiones globales.
Como advierte la carta, la futura relación de Harvard con el gobierno federal depende ahora de si puede «instituir de inmediato los cambios adecuados» o continuar «libre de privilegios federales».
Fuente: Jewish Breaking News.
Traducción Sami Rozenbaum, Nuevo Mundo Israelita.
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