Viernes 06 de Marzo de 2026
    • @NMISRAELITA
    • @NMISRAELITA
    • @MUNDOISRAELITA
    logo_nmilogo_nmilogo_nmilogo_nmi
    Suscríbete
    a nuestro boletín
    • INICIO
    • DOSSIER
    • KEHILÁ
      • Kehilá
      • Shivá
    • LEER PARA CREER
    • OPINIÓN
      • Perspectivas
    • VIDA RELIGIOSA
    • ISRAEL/DIÁSPORA
    • NOTICIAS
    • OBITUARIOS
    • SALUTACIONES
    • AGENDA COMUNITARIA
    • ESPECIALES
    • GASTRONOMÍA
    • EDICIONES IMPRESAS
    • QUIÉNES SOMOS
      • Quiénes somos
      • Nuestra Historia
      • Contacto
    ✕
    Inauguradas placas de nuevos miembros honorarios de la UIC
    18 agosto, 2017
    Descubiertas dos mikvaot de la antigua Gran Sinagoga de Vilna
    25 agosto, 2017

    2066

    Un Hombre de Excepción

    Published by Yossi Bentolila on 25 agosto, 2017
    Categories
    • 2066
    • Dossier
    • Dossier Anteriores
    Tags
    • Abraham Krivoy

    Ver más resultados...

    Generic selectors
    Sólo coincidencias exactas
    Buscar en los títulos
    Buscar en los contenidos
    Post Type Selectors
    Filtrar por categorías
    1665
    1667
    1679
    1680
    1683
    1684
    1685
    1686
    1687
    1965
    1987
    1994
    1995
    1996
    1997
    1998
    1999
    2000
    2001
    2002
    2003
    2004
    2005
    2006
    2007
    2008
    2009
    2010
    2011
    2012
    2013
    2014
    2015
    2016
    2017
    2018
    2019
    2020
    2021
    2022
    2023
    2024
    2025
    2026
    2027
    2028
    2029
    2030
    2031
    2032
    2033
    2034
    2035
    2036
    2037
    2038
    2039
    2040
    2041
    2042
    2043
    2044
    2045
    2046
    2047
    2048
    2049
    2050
    2051
    2052
    2053
    2054
    2055
    2056
    2057
    2058
    2059
    2060
    2061
    2062
    2063
    2063 impreso
    2064
    2065
    2066
    2067
    2068
    2069
    2070
    2071
    2072
    2073
    2073-A Solo Web
    2074
    2074-A Solo Web
    2075
    2076
    2077
    2078
    2079
    2079 Impreso
    2080
    2080 impreso
    2081
    2082
    2083
    2084
    2085
    2086
    2087
    2088
    2089
    2090
    2091
    2092
    2093
    2094
    2095
    2096
    2097
    2098
    2099
    2100
    2101
    2102
    2103
    2104
    2105
    2106
    2107
    2108
    2109
    2110
    2111
    2112
    2113
    2114
    2115
    2116
    2117
    2118
    2119
    2120
    2121
    2122
    2123
    2124
    2125
    2126
    2127
    2128
    2129
    2130
    2131
    2132
    2133
    2134
    2135
    2136
    2137
    2138
    2139
    2140
    2141
    2142
    2143
    2144
    2145
    2146
    2147
    2148
    2149
    2150
    2151
    2152
    2153
    2154
    2155
    2156
    2157
    2158
    2159
    2160
    2161
    2162
    2163
    2164
    2165
    2166
    2167
    2168
    2169
    2170
    2171
    2172
    2173
    2174
    2175
    2176
    2177
    2178
    2179
    2180
    2181
    2182
    2183
    2184
    2185
    2186
    2187
    2188
    2189
    2190
    2191
    2192
    2193
    2194
    Agenda Comunitaria
    Cartas
    Destacados
    Destacados Anteriores
    Dossier
    Dossier Anteriores
    Ediciones Anteriores
    Enlaces Dossier
    Especial
    Especial NMI
    Gastronomía
    Información
    Israel/Diáspora
    Kehilá
    Leer para creer
    Magazine
    Noticias
    Opinión
    Parashá
    Perspectivas
    Raíces
    Reportaje
    Resumen Semanal
    Shivá
    Uncategorized
    Vida Religiosa
    XL
    XLI
    XLII
    XLIII
    XLIIII
    XXV
    XXXIX
    XXXV
    XXXVI
    XXXVII
    XXXVIII
    Yom Hashoá Vehagvurá
    Yom Hazicarón
    Buscar en nuestro archivo histórico

    DOSSIER

    Abraham Krivoy Onikman (Z’L)

    Un hombre de excepción

    Abraham Krivoy nació el 24 de enero de 1930 en Caracas, en la popular parroquia La Pastora, en el hogar de sus padres originarios de Rumania. Profesaban los valores y tradiciones judías, los que Abraham mantuvo y trasmitió a su descendencia. En su hogar hablaban idish, así que aprendió el idioma.

    E studió la Primaria en el colegio público República del Paraguay, y por necesidades económicas se vio obligado a pasar al mercado laboral como tallador de diamantes, continuando el bachillerato nocturno en el Liceo Alcázar y luego en el Liceo Andrés Bello, de donde egresó como bachiller en Ciencias en 1949.

    Su madre falleció cuando él tenía 15 años, por una estenosis mitral a los 45 años de edad. Esta experiencia fue determinante para que estudiara Medicina, así que ingresa a la Universidad Central de Venezuela, donde aprueba el primer año; pero la universidad es cerrada por circunstancias políticas, por lo que emigra a Ecuador e ingresa en la Universidad de Quito, donde cursó el segundo año. La Universidad de Los Andes, en el estado Mérida, abrió nuevos cupos en Medicina y Krivoy hace allí el tercer año. La reapertura de la UCV le permitió finalizar sus estudios y obtener el título de Médico Cirujano en 1956.

    Ese mismo año conoce a Rachel Asseo, con quien tres años después contraería matrimonio. Rachel fue su compañera inseparable, quien lo apoyó e impulsó incondicionalmente y con quien tuvo tres hijos: Jaime, Mauricio y Francis. Realiza su primera operación al lunes siguiente de su graduación. Hace la residencia en el Hospital Vargas de Caracas entre los años 1956 y 1958, se interesa por las enfermedades del sistema nervioso, y obtiene la especialidad de Neurocirugía en 1959.

    Inicia sus labores docentes en la UCV ese mismo año como profesor asistente, hasta alcanzar el grado de profesor titular en la Cátedra de Neurología de la Escuela de Medicina Luis Razetti, en 1975. También obtuvo el título de Siquiatra, especialidad que ejerció paralelamente a la Neurocirugía e integró en el abordaje de sus pacientes.

    De allí en adelante se dedicó de manera intensa al trabajo, convirtiéndose en uno de los neurocirujanos más reconocidos del país y haciendo aportes muy importantes a esa especialidad. Destaca la creación de los posgrados académicos en Neurocirugía del adulto y pediátrica, y además fundó la Sociedad de Neurocirugía Pediátrica.

    Fue una persona muy activa, nunca dejó de trabajar, y lo hizo con tanta pasión y esmero que sus tres hijos se dedicaron al área: los dos varones son neurocirujanos y su hija neurosicóloga, y juntos trabajaron formando un equipo. Era un verdadero erudito, hombre de luz, alegría y esperanza, conocedor de la esencia humana. Dedicó su vida a ayudar a todo aquel que lo necesitara, siempre con gran humildad.

    Abraham Krivoy falleció el 16 de julio de 2017 a los 87 años, a causa de un paro cardíaco. Murió haciendo lo que más le gustaba: compartir con su familia. Trabajó hasta el último día, operó esa misma semana y su último gesto fue por Venezuela, su país, al que amaba profundamente, yendo a votar por su libertad.

    Su legado invaluable siempre será recordado por todos los que lo rodearon.

    Breve hoja de vida

    • Jefe de la Cátedra y Servicio de Neurocirugía Pediátrica del Hospital de Niños J.M. de los Ríos, Caracas.

    • Fundador y presidente de la Sociedad Venezolana de Neurocirugía.

    • Fundador y presidente de la Federación Latinoamericana de Sociedades de Neurocirugía.

    • Condecorado con la Orden Andrés Bello, Orden Francisco de Miranda, Orden Gran Mariscal de Ayacucho, Orden José María Vargas.

    • Individuo de Número y presidente de la Sociedad Venezolana de Historia de la Medicina.

    • Individuo de Número de la Academia Nacional de Medicina.

    • Fundador de la Sociedad Venezolana de Neurocirugía Pediátrica.

    • Autor de más de 300 publicaciones, incluyendo 15 capítulos de libros.

    • Editor de la revista Centro de Médico de Caracas.

    • Autor de los libros Maimónides: luz creciente y Médicos venezolanos de ascendencia judía.

    • Actualmente se construye un hospital en el estado Sucre que lleva su nombre, como agradecimiento por el inmenso aporte realizado a la neurocirugía pediátrica en Venezuela.

    Redacción NMI, con información proporcionada por la familia Krivoy

    Un optimista irremediable

    DOSSIER

    Abraham Krivoy con su esposa Raquel y sus hijos Jaime, Mauricio y Francis

    DOSSIER

    Bautizo del libro Maimónides: luz creciente, en el Colegio Médico

    D os días tarde me entero del sentido fallecimiento de Abraham Krivoy, además por un escrito del rabino Pynchas Brener en Facebook. En estos momentos en que la inmediatez es la regla, es curioso enterarse tarde de un acontecimiento tan importante, quizá porque las cosas más relevantes no se rigen por las reglas de los tiempos modernos.

    Al doctor Krivoy lo conocí toda la vida. Habiendo nacido en el Centro Médico de Caracas, hijo de médico, luego residente y especialista en la clínica, las oportunidades de compartir y relacionarme con el doctor Krivoy eran frecuentes. Compartíamos inclusive la misma hilera de lockers en el quirófano. Encontrarse con él en cualquier ocasión siempre era una curiosidad, sus repuestas ante las preguntas más cotidianas eran singulares. Es imposible olvidar la respuesta al saludo de cada día: “¡La cosa está buena!”. No importando en absoluto qué episodio hubiese ocurrido en nuestra convulsionada patria o clínica, su respuesta fue siempre la misma.

    Oír al doctor Krivoy en una charla acerca de cualquier tema era una experiencia, pues podía empezar con el Big Bang universal y terminar demostrando lo que fuese que él tenía en mente. Su entusiasmo durante la enseñanza era inspirador, su conversación amena, su humor agudo, su optimismo… incomprensible. Eso, quizá, era lo que más llamaba la atención en el trato personal con el doctor Krivoy: era un optimista irremediable. Él nunca se negaba a un reto, los asumía con profesionalidad y les impregnaba ese carácter tan suyo de compromiso personal.

    En mi rol de presidente de la Sociedad Médica le ofrecí ser director/editor de la Revista Centro Médico, de la cual Krivoy era colaborador habitual. No dudó un instante en asumir esa nueva responsabilidad, y a consecuencia de ello nuestra relación fue cada vez más cercana. Cumplió como editor a carta cabal hasta el momento en que escribo estas líneas, logrando resucitar una revista que tenía más de 15 años en estado catatónico, un logro que poca gente en el hospital creía posible. Ante su pérdida, la nueva junta directiva de la Sociedad Médica tiene el reto de conseguirle un reemplazo, tarea que no va a ser sencilla.

    Reciban sus familiares, sobre todo mis amigos Mauricio, Jaime y Francis, mi más sentido pésame por una pérdida que no solo afecta a su familia sino a toda la comunidad médica del país, y sobre todo a sus innumerables pacientes que le tuvieron como médico e influencia durante sus largos años de ejercicio profesional. Su pérdida es irreparable.

    Paz a sus restos.

    Fernando Godayol Disario

    No te fuiste

    DOSSIER

    El doctor Krivoy con sus hermanos Berta y Saúl

    DOSSIER

    Junto a su esposa Raquel

    N o te fuiste, Krivoy. Nos dejaste todo lo que somos al menos a 15 individuos. Eres el raciocinio, la honestidad, la humildad, las ganas de echar pa’lante, el optimismo y todos los valores que tenemos quienes portamos tu apellido. Eres las ganas de aprender, de trabajar, de destacar y de impactar. Eres el sol, la luna y las estrellas. Tú no fuiste una persona: eres una fuerza que hace del mundo un lugar mejor, y nos hizo ser exactamente lo mismo a todos los que te rodeamos.

    Eres la razón por la cual el domingo es mi día favorito, por la que tengo una calcomanía de cerebro en mi computadora y por la cual defenderé a Freud ante cualquiera que diga que su teoría no es válida. El silencio, la observación, la introspección y la comunicación selectiva. La proyección de todo lo anterior en una figura chiquita pero gigante. Tú no eras de aquellos que dejan huella: tú borras todas las huellas que otros han dejado y nos conviertes en seres nuevos, aliviados de todo lo trivial, porque, según tú, “¡Es sicológico, chico!”. Eres la profilaxia: el pensar antes del hacer, para luego hacer sin cesar. Eres mi admiración y aspiraciones.

    Falleciste un domingo. Terminaste la semana, trabajaste hasta el último día, y tu última salida de casa fue a votar para hacer una mejor Venezuela.

    Este hombre es mejor que Ariel el de la Billo’s: ¡hace de todo! Tus días finales fueron iguales a toda tu vida: como ya dije, haciendo de este mundo un lugar mejor, a través del medio único de ser quien eres; nada más, nada menos.

    Estas cosas bellas no consuelan que ya no te pueda llamar y escuchar “¡Aaaaaalo!”, oír tus bostezos en los que enunciabas todas las vocales, decirte que me tienen “estudiando mucho” o espachurrarme en la parte de atrás del carro para ir a comer todos juntos. Pero, lo más importante, no tener la oportunidad de oro de pasar tiempo junto a ti, el mejor de los mejores. Agradezco haber podido hacer esto último durante casi 20 años, porque sin darme cuenta hasta el día de hoy, tu voz es aquella que nos seguirá guiando a tus seres cercanos. No cualquiera puede decir eso. Tu fuerza siempre será la que nos mueva, y tus principios los que nos hagan la familia loca, única y particular, pero a la vez perfecta, que formaste.

    No sé si es negación, capacidad para racionalizar ante todo, distancia física de Caracas, idealismo rajado o la simple verdad, pero… no te fuiste, Krivoy, y no hace falta que nadie se asegure de que nunca lo harás.

    Tu nieta

    Karen Taub

    DOSSIER

    Krivoy con su esposa hijos y nietos

    Share
    3
    Yossi Bentolila
    Yossi Bentolila

    Related posts

    Ilustracion-del-camino-de-los-peregrinos templo
    9 febrero, 2026

    Abrió al público “Camino de los Peregrinos” de hace 2000 años hacia el Templo de Jerusalén


    Read more

    Deja un comentario Cancelar la respuesta

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

    Portal informativo de la comunidad judia de venezuela

    © Copyright Nuevo Mundo Israelita 2023 Rif - J-30613878-1 - Powered by

        Todos los viernes recibirá los artículos
        publicados durante la semana


        X