Viernes 06 de Marzo de 2026
    • @NMISRAELITA
    • @NMISRAELITA
    • @MUNDOISRAELITA
    logo_nmilogo_nmilogo_nmilogo_nmi
    Suscríbete
    a nuestro boletín
    • INICIO
    • DOSSIER
    • KEHILÁ
      • Kehilá
      • Shivá
    • LEER PARA CREER
    • OPINIÓN
      • Perspectivas
    • VIDA RELIGIOSA
    • ISRAEL/DIÁSPORA
    • NOTICIAS
    • OBITUARIOS
    • SALUTACIONES
    • AGENDA COMUNITARIA
    • ESPECIALES
    • GASTRONOMÍA
    • EDICIONES IMPRESAS
    • QUIÉNES SOMOS
      • Quiénes somos
      • Nuestra Historia
      • Contacto
    ✕
    Ejecutivo del CJM se reunió en Londres
    29 septiembre, 2017
    Tres israelíes asesinados por terrorista palestino en Cisjordania
    29 septiembre, 2017

    2070

    Fidelidad y tradición: Rosh Hashaná y Yom Kipur

    Published by Yossi Bentolila on 29 septiembre, 2017
    Categories
    • 2070
    • Dossier
    • Dossier Anteriores
    Tags
    • León J. Benoliel
    • Rosh Hashaná
    • Yom Kipur

    Ver más resultados...

    Generic selectors
    Sólo coincidencias exactas
    Buscar en los títulos
    Buscar en los contenidos
    Post Type Selectors
    Filtrar por categorías
    1665
    1667
    1679
    1680
    1683
    1684
    1685
    1686
    1687
    1965
    1987
    1994
    1995
    1996
    1997
    1998
    1999
    2000
    2001
    2002
    2003
    2004
    2005
    2006
    2007
    2008
    2009
    2010
    2011
    2012
    2013
    2014
    2015
    2016
    2017
    2018
    2019
    2020
    2021
    2022
    2023
    2024
    2025
    2026
    2027
    2028
    2029
    2030
    2031
    2032
    2033
    2034
    2035
    2036
    2037
    2038
    2039
    2040
    2041
    2042
    2043
    2044
    2045
    2046
    2047
    2048
    2049
    2050
    2051
    2052
    2053
    2054
    2055
    2056
    2057
    2058
    2059
    2060
    2061
    2062
    2063
    2063 impreso
    2064
    2065
    2066
    2067
    2068
    2069
    2070
    2071
    2072
    2073
    2073-A Solo Web
    2074
    2074-A Solo Web
    2075
    2076
    2077
    2078
    2079
    2079 Impreso
    2080
    2080 impreso
    2081
    2082
    2083
    2084
    2085
    2086
    2087
    2088
    2089
    2090
    2091
    2092
    2093
    2094
    2095
    2096
    2097
    2098
    2099
    2100
    2101
    2102
    2103
    2104
    2105
    2106
    2107
    2108
    2109
    2110
    2111
    2112
    2113
    2114
    2115
    2116
    2117
    2118
    2119
    2120
    2121
    2122
    2123
    2124
    2125
    2126
    2127
    2128
    2129
    2130
    2131
    2132
    2133
    2134
    2135
    2136
    2137
    2138
    2139
    2140
    2141
    2142
    2143
    2144
    2145
    2146
    2147
    2148
    2149
    2150
    2151
    2152
    2153
    2154
    2155
    2156
    2157
    2158
    2159
    2160
    2161
    2162
    2163
    2164
    2165
    2166
    2167
    2168
    2169
    2170
    2171
    2172
    2173
    2174
    2175
    2176
    2177
    2178
    2179
    2180
    2181
    2182
    2183
    2184
    2185
    2186
    2187
    2188
    2189
    2190
    2191
    2192
    2193
    2194
    Agenda Comunitaria
    Cartas
    Destacados
    Destacados Anteriores
    Dossier
    Dossier Anteriores
    Ediciones Anteriores
    Enlaces Dossier
    Especial
    Especial NMI
    Gastronomía
    Información
    Israel/Diáspora
    Kehilá
    Leer para creer
    Magazine
    Noticias
    Opinión
    Parashá
    Perspectivas
    Raíces
    Reportaje
    Resumen Semanal
    Shivá
    Uncategorized
    Vida Religiosa
    XL
    XLI
    XLII
    XLIII
    XLIIII
    XXV
    XXXIX
    XXXV
    XXXVI
    XXXVII
    XXXVIII
    Yom Hashoá Vehagvurá
    Yom Hazicarón
    Buscar en nuestro archivo histórico

    DOSSIER

    Tesoros del archivo de Nuevo Mundo Israelita

    Fidelidad y tradición: Rosh Hashaná y Yom Kipur

    León J. Benoliel Z’L*

    En ese día de irrevocable justicia, de amnistía y gracia, son perdonados nuestros pecados contra Dios y contra la ley divina; no así los que hemos cometido contra nuestros semejantes. Solamente serán perdonadas nuestras violaciones contra la ley humana si nuestros actos y obras demuestran que hemos reparado las injusticias cometidas y hemos vuelto al camino del bien

    DOSSIER

    En octubre de 2016 se efectuó, junto a la Cueva de los Patriarcas en Hebrón, una representación de cómo eran los servicios de Yom Kipur en el Templo de Jerusalén. En esta imagen, los cohanim bendicen al pueblo (foto: breakingisraelnews.com)

    S e ha calificado de santo al pueblo hebreo —pueblo mártir por excelencia—, porque el patriarcado o la teocracia que lo gobernó se consagró de modo absoluto, y con la más indefectible fidelidad, al servicio de Dios, alabándole y adorándole todos los días y en todas las circunstancias. Y porque en sus diarias preces y sus más solemnes conmemoraciones, el pueblo quiso poner énfasis en el origen divino de la Creación y, durante 4000 años, ensalzar, enaltecer y exaltar al Dios universal que le dio vida. Y por cuyo amor no vaciló, en innumerables coyunturas de la historia, en consentir los mayores sacrificios, e inclusive ofrendar sus vidas, rechazando otros credos que hubieran supuesto su salvación física o una existencia libre de amenazas o tribulaciones.

    No hay en esto fanatismo ni exclusivismo, sino admirable fidelidad al Dios invisible que un día sellara su alianza con Abraham, alianza que diera origen al monoteísmo, porque según el concepto judío Dios es el padre de todos los hombres y su obra la comparte toda la humanidad. La festividad judía de Tu Bishvat tiene por objeto bendecir los frutos de la tierra, de toda la tierra, y es ocasión para agradecer al Creador por todas las mercedes que prodiga a la humanidad.

    Las máximas solemnidades de los judíos implicaban peregrinaje al Templo de Jerusalén, con excepción del Yom Kipur o Día de la Expiación. Venían los peregrinos de los confines de Éretz Israel (Tierra de Israel) para afirmar, confirmar y fortalecer su fe, y para congregarse junto con todo el pueblo, en medio de ceremonias religiosas de gran fervor y piadoso regocijo.

    Lo más notable del pueblo hebreo es el hecho de que, destruido el Templo, arrasada Jerusalén —símbolo de su judeidad y de su Judaísmo—, y cautivo o extrañado, su fe en el Dios de sus antepasados, lejos de declinar, se acrecentó aún más en el exilio. Y fue la fe en el Dios de Abraham el nexo que espiritualmente lo uniera en el destierro, y la luz de esperanza que lo alentara y mantuviera hasta hoy. Es incuestionable que si los oprimidos judíos de la diáspora no se aferraran, en el clímax de su desesperación, al Dios “que los sacó de Egipto” y a sus divinos mandamientos y enseñanzas, la supervivencia habría sido imposible. Y en recompensa a su admirable fidelidad, que fuera origen de su martirologio, Dios, como palmaria manifestación de su magnanimidad, los mantiene hoy incólumes y garantiza la perennidad del pueblo de Israel.

    La festividad de Rosh Hashaná (“cabeza del año”) coincide con el 1º del mes de Tishrei, considerándose esta efeméride como el día de la creación del mundo y como el momento en que Dios se acuerda de todas sus criaturas. Esta solemne fiesta se denomina asimismo Yom Hazicarón o día de la remembranza. Por ello se la considera digna de encabezar el año. Así, pues, Rosh Hashaná es, efectivamente, el año nuevo israelita. Pero esta festividad es, a la vez, día del juicio divino, por lo cual se exige a todos el arrepentimiento.

    Desde un mes antes toma inicio un período de penitencia, marcado por oraciones especiales denominadas Selijot (penitencias), rezadas todas las noches a partir de las primeras horas de la madrugada, y que finalizan con la luz del día. Porque, según el Talmud, el 1º de Tishrei se abren en el cielo tres libros: el de los justos, a los que se inscribe para la vida; el de los malvados, a los que se registra para la muerte; y el de los intermedios, quienes deben arrepentirse antes de Yom Kipur para que se decida sobre su suerte. Por eso, esta festividad se denomina asimismo Yom Hadin, o sea día del juicio. De todo esto se deriva el carácter penitente de este período que empieza, pues, un mes antes del año nuevo, y finaliza con el Yom Kipur, o día del perdón.

    La característica de Rosh Hashaná es la obligatoriedad de tocar el shofar (cuerno de carnero padre), con la finalidad de que Dios se acuerde de Israel para bien. Y de todos es conocido el esotérico, místico-cabalístico significado del sonido del cuerno, que los judíos hacen oír en sus mayores solemnidades religiosas o sus más terribles acontecimientos.

    “Sonreía al escucharlo

    y más a menudo lloré

    porque creía oír esos rumores proféticos

    que precedían a la muerte de antiguos paladines”.

    Con estos famosos versos de Alfredo de Vigny, quien aludía en su fuero interno al cuerno de Roldán, sobrino de Carlomagno, se hace asimismo patente el poder sugestivo, profundo y misterioso del sonido del más primitivo de los instrumentos.

    Los más piadosos entre los judíos ayunan todos los días del mes que precede a Rosh Hashaná. Así queda confirmado el carácter eminentemente penitente y solemne de esta festividad, denominada asimismo Yamim Noraím, “días terribles”.

    El 10 de Tishrei celébrase el Yom Kipur, llamado en tiempos bíblicos Yom Hakipurim (día de las expiaciones), es decir la fecha más sagrada de los judíos. En este día terminan las penitencias iniciadas 38 días antes. Este muy solemne día trae aparejado el ayuno más absoluto, que se mantiene unas 26 horas. Trátase del único ayuno que prescribe la Ley de Moisés. La abstinencia tiene por finalidad darle al alma fuerza y elevación, y supone castigo y mortificación del cuerpo, al que hay que privar, a lo largo de ese día, de todo goce sensual o sensorial. Yom Kipur, llamado asimismo Día del Señor, exige la mayor contrición y el mayor espíritu religioso.

    En ese día de irrevocable justicia, de amnistía y gracia, son perdonados nuestros pecados contra Dios y contra la ley divina; no así los que hemos cometido contra nuestros semejantes. Solamente serán perdonadas nuestras violaciones contra la ley humana si nuestros actos y obras demuestran que hemos reparado las injusticias cometidas y hemos vuelto al camino del bien.

    Lo más notable del pueblo hebreo es su fidelidad a los mandamientos de Dios a lo largo de su prolongada existencia; el más absoluto respeto al espíritu y a la letra de la ley de Moisés y, en quizá la mayoría de los judíos, la estricta observancia de las prescripciones religiosas dictadas hace 3200 años en el Sinaí, y que tantos sacrificios implica.

    En verdad es santo un pueblo que, libremente y sin vacilaciones, se sometió y se somete a tantas restricciones, prohibiciones y privaciones, a tantos inconvenientes, penitencias y mortificaciones, y que por permanecer fiel a Dios y a sus leyes admitió, en el curso de la historia, las más inhumanas humillaciones, se expuso a terribles amenazas y peligros, y, con alabanzas al divino Creador, aceptó en sus labios hasta el supremo sacrificio de sus vidas.

    *León J. Benoliel, nacido en Tetuán (Marruecos) en 1913, se residenció en Caracas en 1973. Fue autodidacta en temas de historia universal, historia de las religiones, historia militar y naval, y literatura. Conferencista y autor de varios libros. Falleció en Caracas en 2004.

    Este artículo fue publicado originalmente en NMI Nº 212, 9 al 16 de septiembre de 1977.

    Share
    0
    Yossi Bentolila
    Yossi Bentolila

    Related posts

    Ilustracion-del-camino-de-los-peregrinos templo
    9 febrero, 2026

    Abrió al público “Camino de los Peregrinos” de hace 2000 años hacia el Templo de Jerusalén


    Read more

    Deja un comentario Cancelar la respuesta

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

    Portal informativo de la comunidad judia de venezuela

    © Copyright Nuevo Mundo Israelita 2023 Rif - J-30613878-1 - Powered by

        Todos los viernes recibirá los artículos
        publicados durante la semana


        X