Michael Smuss, el último combatiente sobreviviente conocido del levantamiento del Gueto de Varsovia, falleció el 21 de octubre a los 99 años. Su muerte se conoció tras un año en el que se le destacó repetidamente como el último testigo presencial del levantamiento.
Nacido en 1926 en lo que entonces era la “ciudad libre” de Danzig (actual Gdansk, Polonia), donde fue expulsado de la escuela a los seis años por el decreto de los nazis contra los niños judíos. De ahí su familia se mudó a Lodz y luego a Varsovia. Junto a su padre, fue obligado a vivir en el Gueto, donde la miseria y el hambre eran la norma. “Le doy gracias a Dios por salvarme, para poder contarle a la gente lo que sucedió”, dijo en una entrevista reciente, una frase que mantuvo como guía en sus conversaciones con estudiantes y diplomáticos hasta bien entrados sus noventa años.
(Foto: The Times of Israel)
Dentro del gueto, Smuss reparaba cascos alemanes en un taller de la calle Nalewki y se unió discretamente a la resistencia. Sacaba cartas de contrabando e introducía materiales, trasformando el disolvente utilizado para limpiar la sangre de los cascos en combustible para cócteles molotov, que la resistencia escondió en los tejados de las casas cercanas a la entrada al gueto. También ayudó a conseguir pistolas Beretta de los soldados italianos destinados en Varsovia.
Tras reprimir la rebelión, de la cual fue uno de los pocos sobrevivientes, Smuss fue enviado al campo de concentración de Flossenbürg, luego a Dachau, y sobrevivió a una marcha de la muerte escapando antes de la liberación.
Al finalizar la guerra emigró a Estados Unidos, donde formó una familia. Más tarde se trasladó a Israel, donde comenzó a lidiar seriamente con el trauma del Holocausto. Se dedicó a la pintura y conoció a su segunda esposa, Ruthy.
“A partir de entonces, Michael empezó a procesar sus experiencias artísticamente, y visitó escuelas alemanas para mostrar lo inimaginable a los descendientes de sus torturadores”, cuenta Paul Diedrich, un familiar de Smuss que vive en Alemania y que lo visitó recientemente. “A pesar de sus experiencias, conservaba un inconfundible sentido del humor», añade. “Reía conmigo incluso a sus 99 años”.
Smuss utilizó su arte pictórico y sus testimonios para grabar la historia de la resistencia judía en la memoria colectiva.
Fuentes: Jewish Breaking News (jewishbreakingnews.com) y The Times of Israel (timesofisrael.com).
Traducción Sami Rozenbaum, Nuevo Mundo Israelita.