Aryeh Kalderon
¿Ironía? No. Realidad europea en 2025.
En las últimas semanas, delegaciones de Alemania, Noruega y el Reino Unido viajaron a Tel Aviv para ver de cerca la tecnología militar probada en Gaza. En The Wall Street Journal, Anat Peled describe salas llenas de europeos fascinados con los drones, sistemas láser y defensas aéreas israelíes. Esos son los mismos países que, hace apenas meses, acusaban a Israel de “genocidio”, bloqueaban sus delegaciones y hablaban de sanciones morales.
Entonces, ¿Israel es un paria, o es imprescindible? ¿Un país al que hay que condenar en discursos, o el único capaz de frenar los drones rusos sobre Europa?
El Viejo Continente se acostumbró a vivir en un Disneyland geopolítico: fronteras sin amenazas, ejércitos simbólicos, fe ciega en que Estados Unidos siempre lo protegería. Pero ahora, con Moscú avanzando y el islamismo creciendo en los barrios de las ciudades europeas, los discursos progresistas no sirven de escudo. Las cúpulas de hierro, sí. Y esas, por casualidad, no se fabrican en París ni en Berlín.
Intercepción de proyectiles iraníes sobre los cielos de Tel Aviv por el sistema Cúpula de Hierro, en junio pasado
(Foto: AP)
Lo que nadie admite públicamente es esto: Europa critica a Israel por hacer lo que ella misma no puede, no sabe o no se atreve a hacer. Hablar del terrorismo islamista es incómodo; comprarle a Israel tecnología para enfrentarlo, no tanto.
Mientras marchan contra Israel en las calles, funcionarios europeos negocian contratos millonarios detrás de puertas cerradas. Hablan de derechos humanos en Bruselas, pero quieren el software que identifica a los terroristas en segundos. Señalan a Israel en la ONU, pero sueñan con una Cúpula de Hierro para sus propias ciudades.
Israel ha tenido que innovar para no desaparecer. Europa, para no incomodar. Esa diferencia lo explica todo.
El continente que se niega a mirar su problema interno, la radicalización islamista que ya expulsa los símbolos judíos de sus calles, prefiere un enemigo lejano y cómodo: Israel. Es un deporte moral sin riesgos. Pero cuando la amenaza toca la puerta, cuando Rusia prueba los límites o Irán financia proxies, el relato se evapora y queda la verdad desnuda: la seguridad europea depende, cada vez más, de la experiencia israelí.
¿Seguirá Europa señalando al único que puede protegerla, o finalmente admitirá que necesita a un país que lleva décadas enfrentando el mismo enemigo que ahora llama a sus puertas?
Israel seguirá haciendo lo que siempre hizo: sobrevivir y avanzar.
¿Seguirá Europa señalando al único que puede protegerla, o finalmente admitirá que necesita a un país que lleva décadas enfrentando el mismo enemigo que ahora llama a sus puertas?
La respuesta no decidirá el futuro de Israel. Decidirá el de Europa.
Fuente: NotiOlei (notiolei.olei.org.il).
Ochenta años después del final de la Segunda Guerra Mundial, durante la cual los nazis perpetraron el Holocausto, Alemania recibió un sistema antimisiles Arrow 3 (en hebreo Jetz 3, que significa Flecha 3), diseñados y construidos en el Estado judío.
El 3 de diciembre, en presencia de una delegación israelí encabezada por el director general del Ministerio de Defensa, mayor general (reserva) Amir Baram, el ejército alemán incorporó oficialmente su primer sistema operativo de Arrow 3, ya probados en situación de guerra.
Momento del acto de entrega del sistema antimisiles balísticos israelí Arrow 3 al ejército alemán
(Foto: Ministerio de Defensa de Israel)
Al igual que muchos otros países europeos, Alemania se lanzó a una carrera de rearme después de la invasión rusa de Ucrania de febrero de 2022. Para enfrentar potenciales ataques con misiles, Berlín eligió el sistema desarrollado por la firma Israel Aerospace Industries (IAI). Esta operación se considera el mayor acuerdo de exportación de defensa en la historia de Israel. Involucra un pago de entre 3600 y 4000 millones de dólares.
El sistema Arrow 3, que ahora también protege los cielos de la nación europea, demostró una capacidad operativa “impresionante” durante la guerra que estalló después del ataque terrorista del 7 de octubre del 2023. Los cohetes, en cuyo desarrollo participaron también otras empresas nacionales como Elbit Systems y Rafael, concretaron “cientos de intercepciones exitosas”, añadieron los portavoces, en particular, de los misiles disparados hacia Israel por el régimen iraní en los últimos dos años. Los proyectiles Arrow 3 destruyen los misiles balísticos fuera de la atmósfera terrestre, mucho antes de que lleguen a sus objetivos en el país atacado.
Durante el acto de entrega formal, el mayor general Amir Baram, quien es descendiente de sobrevivientes del Holocausto, se declaró profundamente conmovido. “Un sistema de defensa contra misiles balísticos, desarrollado por las mentes judías más brillantes de la industria aeroespacial israelí, fruto de nuestra necesidad existencial, ayudará ahora a defender a Alemania”, destacó.
Fuente: Israel Económico (israeleconomico.com)