Fotograma de La conspiración del silencio, protagonizada por Alexander Fehling
(Foto: captura de pantalla)
El pasado 27 de enero, Día Internacional de Conmemoración de las Víctimas del Holocausto, Espacio Anna Frank llevó a cabo la 17ª edición del evento In Memoriam, con la proyección de filme La conspiración del silencio (Giulio Ricciarelli, 2014), que narra la historia de un joven fiscal de la Alemania de 1959, que descubre cómo importantes instituciones alemanas y algunos miembros del gobierno están involucrados en una trama cuyo fin es encubrir los crímenes de los nazis durante la Segunda Guerra Mundial, en el contexto de los llamados Juicios de Auschwitz.
La película se ofreció libremente en las salas de la cadena Cinepic en el Centro Comercial Sambil La Candelaria, y contó con la presencia de numeroso público. Antes de la función se proyectaron LOS saludos del presidente de Espacio Anna Frank y los embajadores de Alemania e Italia en Venezuela. A continuación se reproducen fragmentos de estas intervenciones.
Dr. Benjamín Scharifker, presidente de la Junta Directiva de Espacio Anna Frank: “No puede haber convivencia pacífica sin verdad”
“Hoy, desde el Espacio Anna Frank, renovamos un compromiso que asumimos hace ya diecisiete años con nuestro programa In Memoriam: preservar la memoria del Holocausto y reflexionar, desde nuestro presente, sobre sus lecciones urgentes. No se trata solo de recordar un pasado lejano, sino de comprender cómo fue posible y por qué sigue siendo relevante para nuestras sociedades en la actualidad.
“El Holocausto no ocurrió de un día para otro. Fue el resultado de un proceso progresivo de desinformación, propaganda, exclusión y deshumanización. Millones de personas fueron perseguidas y asesinadas –seis millones de judíos europeos, junto con miembros de otras minorías étnicas, religiosas, sexuales, personas con discapacidades y disidentes políticos– no solo por la violencia de un régimen criminal, sino también por el silencio, la negación y la indiferencia de amplios sectores de la sociedad.
“Por ello, el foco de nuestra conmemoración este año es la coexistencia y, sobre todo, la veracidad. Porque no puede haber convivencia pacífica sin verdad, ni reconciliación posible cuando los hechos se ocultan, se distorsionan o se niegan. La dignidad humana –tema propuesto por la ONU para esta conmemoración de 2026– solo puede sostenerse cuando existe un compromiso ético con la verdad y con los derechos humanos.
“(…) En la era digital, la emoción suele imponerse a la razón, y los discursos de odio encuentran terrenos fértiles para expandirse.
El antisemitismo –junto con otras formas de discriminación– no es un fenómeno superado. Por el contrario, sigue causando estragos en diversas regiones del mundo. Por eso, recordar el Holocausto no es solo un acto de homenaje; es un llamado a la responsabilidad personal y colectiva. Recordar es resistir a la mentira. Recordar es defender la dignidad humana. Recordar es un acto de valentía moral.
“Desde Venezuela, el Espacio Anna Frank ha asumido este desafío como una tarea indeclinable. Desde 2009, más de 30 mil personas han participado en nuestras actividades educativas y culturales, gratuitas y abiertas al público, convencidos de que la memoria histórica es una herramienta poderosa para prevenir la discriminación y promover una cultura de paz”.
Dr. Volker Pellet, embajador de Alemania: “Tenemos la responsabilidad permanente de trasmitir el conocimiento sobre las atrocidades”
“Hasta la década de 1950, e incluso después, muchos alemanes miraban hacia otro lado a la hora de abordar el Holocausto y otros crímenes de guerra. Rechazaban la responsabilidad por los crímenes cometidos durante el nacionalsocialismo. No fue sino hasta las décadas siguientes cuando la República Federal de Alemania comenzó a abordar públicamente el pasado del Holocausto.
“(…) Debemos estar conscientes de que en el futuro el encuentro directo con los sobrevivientes ya no será una de las posibilidades para abordar el pasado. De ello se deriva la tarea de mantener vivo el recuerdo y abrir nuevos caminos para el trabajo de la memoria; porque los crímenes contra la Humanidad no prescriben. Tenemos la responsabilidad permanente de trasmitir el conocimiento sobre las atrocidades de entonces; porque las lecciones aprendidas sobre la persecución del nacionalsocialismo siguen siendo relevantes.
“También hoy debemos defender la tolerancia, la libertad y los derechos humanos, que en muchos lugares se ven amenazados. En particular, los judíos vuelven a estar sometidos a una presión creciente. Tras el ataque terrorista de Hamás y la guerra en Gaza, las protestas se convirtieron en antisemitismo en muchas ciudades. También en internet y las redes sociales se observa un aumento preocupante de contenidos abiertamente antijudíos, llenos de odio.
“En este contexto, considero muy importante abordar la desinformación, que también desempeña un papel importante en este contexto, sobre todo en internet. En mi opinión, es un tema muy adecuado para el programa de este año de Espacio Anna Frank, en el marco de In Memoriam”.
Dr. Giovanni Umberto De Vito, embajador de Italia: “Nunca permitan que la indiferencia silencie su conciencia”
“En un mundo cada vez más complejo e interconectado, la verdad y la coexistencia se erigen como instrumentos de defensa frente a un entorno digital que facilita la desinformación. La verdad no es solo un dato exacto, sino un compromiso ético que requiere diligencia y contraste de fuentes como antídotos contra las narrativas de odio que históricamente han fracturado sociedades.
“Por otro lado, la coexistencia basada en el respeto mutuo neutraliza la polarización, impidiendo que la desinformación sea utilizada para deshumanizar al otro, al diferente, al desigual, como ocurrió en los regímenes totalitarios del siglo XX.
“Hoy en día, la tecnología de la inteligencia artificial ofrece increíbles oportunidades a cada uno de nosotros, pero también deben ser reguladas por marcos legales que prioricen el control humano y la trasparencia, como por ejemplo la Ley de Inteligencia Artificial de la Unión Europea, que busca proteger la seguridad, la ética informativa y los derechos fundamentales.
Es aquí donde la responsabilidad moral, las instituciones y de cada individuo cobran una relevancia vital. Tenemos que proteger la coexistencia efectiva entre los ciudadanos, permitiendo que se mantenga la capacidad de distinguir entre la manipulación y la realidad. Verificar los hechos, comparar la información con múltiples fuentes fiables, esta es nuestra responsabilidad compartida. En este sentido, pienso que es esencial una educación en valores y una vigilancia activa contra los sesgos, para garantizar que la verdad prevalezca sobre las mentiras que alimentan el odio y la discriminación. Una sociedad informada y tolerante está más protegida del engaño. La verdad es el cimiento de la paz, y la coexistencia en la diversidad es el escudo que protege nuestra dignidad compartida. Cuiden sus palabras, defiendan la realidad de los hechos, y nunca permitan que la indiferencia silencie su conciencia. Solo así, honrando la veracidad, garantizaremos que la dignidad humana no sea un recuerdo del pasado, sino la realidad vibrante de nuestro futuro”.
S.R.