Alexandra Lukash*
El crecimiento poblacional de Israel se ha desacelerado a su tasa más baja desde la fundación del país en 1948, lo que genera preocupación entre los expertos y provoca un llamado a la reflexión nacional.
Según un informe publicado el miércoles por el Centro Taub de Estudios de Política Social en Israel, la población del país creció tan solo un 0,9% en 2025, lo que marca la primera vez en décadas que la tasa de crecimiento cae por debajo del 1%. Desde 1950, la tasa de crecimiento anual se ha mantenido consistentemente en o por encima del 1,5%, con solo dos pequeñas excepciones.
La desaceleración se atribuye a una combinación de factores: un aumento en el número de muertes, una disminución sostenida de las tasas de fertilidad y un creciente número de israelíes que emigran, que ha superado la nueva inmigración.
Si bien la población de Israel sigue creciendo —a diferencia de la mayoría de los países desarrollados—, ha alcanzado por primera vez una tasa de incremento anual inferior al 1%. El número de habitantes superó los 10 millones en 2025
(Fuente: Ynet)
En una entrevista con Ynet, el conocido demógrafo de la Universidad Hebrea de Jerusalén, profesor Sergio Della Pergola, describió los datos como una llamada de atención. «Desafortunadamente, muchas personas se preguntan si este es el Israel que soñaban, si este es el lugar para que ellos y sus familias comiencen una nueva vida», dijo. «Necesitamos una profunda introspección sobre los procesos que están ocurriendo aquí».
Della Pergola señala que, si bien la tasa de crecimiento actual podría no parecer alarmante según los estándares internacionales (muchos países registran un crecimiento nulo o negativo), es inusualmente baja para Israel. Comenta en particular el saldo migratorio negativo del país. «Debemos preguntarnos qué esperamos para el futuro de Israel. La cifra neta de migración se sitúa actualmente en unas 30.000 personas que abandonan el país».
Algunos argumentan que la emigración puede traer beneficios a largo plazo, como que los ciudadanos obtengan educación en el extranjero antes de regresar. El profesor Della Pergola lo reconocie, señalando que “en los últimos 100 años esto solo ha sucedido cuatro veces. Por lo general, indica una crisis”. Relaciona la actual ola de emigrantes con dos factores principales: la guerra en curso, que aún no ha concluido formalmente, y la incertidumbre económica. “Si bien los indicadores económicos de Israel no son particularmente malos, la incertidumbre es alta”, afirma.
El profesor Della Pergola también destaca una fuerte caída en la aliá, especialmente desde Rusia y Ucrania. La inmigración procedente de países occidentales ha aumentado ligeramente, pero sigue siendo marginal. “El factor económico juega ahora un papel mucho más importante en las decisiones de los judíos en el extranjero y sus familias sobre si mudarse aquí. Venir a Israel hoy se siente como una aventura”.
*Periodista.
Fuente: Ynet (ynetnews.com).
Traducción Sami Rozenbaum, Nuevo Mundo Israelita.