La enseñanza y práctica de la judeofobia más rancia por parte del rey Abdulá y el presidente Aoun no auguran nada bueno para sus propios países
Eduardo Kohn*
El Instituto para el Monitoreo de la Paz y la Tolerancia Cultural en la Educación Escola (IMPACT-SE) es una organización israelí sin fines de lucro que monitorea el contenido de los libros de texto escolares, fundada en 1988. Este mes ha difundido un estudio profundo de los libros de texto que se utilizan en Jordania, y además de demostrar el antisemitismo que contienen los mismos, dejan al descubierto lo que en el Medio Oriente todos saben, pero no dicen: la “moderación” de Jordania es un relato falso.
El acuerdo de paz con Israel, firmado hace 30 años por el padre del rey actual, ha sido trascendente geopolíticamente tanto en la región como para Estados Unidos y la Unión Europea. Pero una vez que el rey que hoy gobierna asumió el cargo, el odio a Israel se ha demostrado decenas de veces. Pero de nuevo, la geopolítica ha querido tapar el cielo con las manos. Y lo ha logrado, a pesar de varios incidentes diplomáticos entre Israel y Jordania.
Claro que es obligación tener presente el rechazo histórico y constante de Jordania contra los palestinos. Jordania sostiene que para mantener su monarquía necesita el acuerdo de 1994 con Israel, el apoyo incondicional de Estados Unidos y un firme resguardo de sus fronteras contra toda inmigración, y en este último tema, desde las confrontaciones con los terroristas de Arafat en 1970, Jordania se ha mantenido firme para que nunca más ningún grupo terrorista palestino creara un Estado dentro del Estado jordano como sucedió entonces, y menos aún volver a pasar por la cruenta guerra de 1970 que terminó con Arafat y los suyos huyendo e instalándose en el Líbano.
El rey Abdulá II de Jordania, igual que su padre Hussein, ha conservado su reino gracias en buena parte al apoyo de Israel, que impidió su derrocamiento y asesinato a manos de la OLP primero y de Hamás después. Sin embargo, en el sistema educativo de su país se inculca un rabioso antisemitismo
(Foto: Wikimedia Commons)
A pesar de que Israel apoyó militarmente a Hussein padre en los años 70 para que el reino derrotara a Arafat, a pesar de que 24 años después firmaron un acuerdo de paz, lo que ha encontrado la investigación de IMPACT-SE es odio antijudío puro, como si los dos países estuvieran hoy en guerra. Se examinaron 294 libros de texto usados en los dos últimos años, y las asignaturas Educación Islámica, Idioma Árabe, Estudios Sociales, Educación Cívica, Historia y Geografía.
En Educación Islámica, 9º grado, se enseña explícitamente:” …la traición y la violación de acuerdos son algunas de las características de los judíos y su forma natural de comportamiento”. Los textos señalan: “…los judíos han controlado la economía desde la antigua Medina a través de la explotación y la usura, y eso requirió ya en esos tiempos históricos la intervención de Mahoma para salvar a la sociedad musulmana del control que sobre ella tenían los judíos”.
Si esto le parece, a alguien que lee esta columna, un lenguaje nazi, esperen a apreciar lo que se enseña en Jordania sobre el período 1939-1945 en Europa. Los textos mencionan la Segunda Guerra Mundial, pero no hay referencia alguna al Holocausto ni a ninguna de las atrocidades perpetradas por los nazis. Al contrario, se explica que las campañas militares nazis fueron como respuesta a la “humillación sufrida por los Tratados de Versalles”. Eso es todo al respecto, aunque en realidad es mucho, porque demuestra qué tipo de educación han decidido dar los jordanos a su población.
A pesar de que Israel apoyó militarmente a Hussein padre en los años 70 para que el reino derrotara a Arafat, a pesar de que 24 años después firmaron un acuerdo de paz, lo que ha encontrado la investigación de IMPACT-SE es odio antijudío puro, como si los dos países estuvieran hoy en guerra
En 10º grado enseñan que la yijad (guerra santa) significa enfrentar al enemigo para proteger a la nación, y que el martirologio (terrorismo suicida) es un ideal religioso. En el 12º grado los textos advierten y enseñan, obviamente, que “es muy peligroso desafiar los deberes de la yijad cuando es obligación combatir a los infieles”.
En 10º grado, en los textos de Educación Cívica que se usaron en 2024, se justifica totalmente el pogromo de Hamás del 7 de octubre de 2023: “Se destruyeron colonias como legítima respuesta a la opresión”. O sea, asesinar civiles en kibutzim situados en territorio soberano israelí estuvo perfecto para los jordanos. Fue legítimo para los súbditos del rey Hussein asesinar más de 1200 civiles israelíes. Para los textos educativos jordanos, murieron “opresores”. Y no se quedan allí, ya que agregan que los secuestrados “son colonos que viven en lugares que rodean la Franja de Gaza”. En sus libros de texto, los jordanos enseñan que el acuerdo de paz de 1994 fue algo necesario para “enfrentar las rapaces aspiraciones de Israel”.
La monarquía jordana insiste en mostrarse como un régimen moderado, y un aliado de Occidente para la paz en la región. Es un país estratégico para la OTAN, para Estados Unidos en particular, y para Israel como vecino. En la vida real, lo que hace y seguirá haciendo es una hudna (tregua islámica) de gran porte. Es un país pequeño, solo tiene armas si se las da Estados Unidos, tiene grandes enemigos árabes, no puede permitirse hacer lo que piensa. Su mayor odio es contra la nación judía, pero no está en condiciones de enfrentarla y tampoco es Hamás o las hordas que tuvo Arafat. Entonces enseña a odiar, miente, tergiversa, y no mide las consecuencias. Si se educa para la “guerra santa”, para “destruir a los infieles”, ¿qué pretende esa enseñanza? ¿Qué quienes la reciben se olviden? Jordania está creando futuros socios de Hamás, ISIS y al-Qaeda. Es el tipo de búmerang que golpea y destroza al creador del fenómeno.
Si se educa para la “guerra santa”, para “destruir a los infieles”, ¿qué pretende esa enseñanza? ¿Qué quienes la reciben se olviden? Jordania está creando futuros socios de Hamás, ISIS y al-Qaeda. Es el tipo de búmerang que golpea y destroza al creador del fenómeno
El presidente del Líbano, Joseph Aoun, es católico maronita. Fue uno de los numerosos jefes de Estado y líderes religiosos que estuvieron presentes el pasado domingo en el Vaticano para saludar al papa León XIV el día de su asunción formal al papado. Aoun se tomó una foto con el líder religioso druso (musulmán), el israelí Sheikh Mowafaq Tarif. Después de publicada la foto, la oficina de Aoun comunicó que “el presidente no conoce al Sheikh Tarif”. Aoun mintió. Los drusos solo viven en el Líbano, Siria e Israel. Aoun conoce a los líderes drusos en el Líbano, y bien que sabía a quién saludó y con quién habló brevemente, porque declaró que la publicación de esa foto “es el típico comportamiento de los medios israelíes en estos eventos internacionales, que amplifican falsedades y sirven al enemigo israelí”.
Los que creyeron que las relaciones entre Israel y el Líbano están, al menos, estables, se han equivocado mucho. El presidente cristiano maronita declara que Israel es su enemigo. Tiene terror de Irán y de los extremistas musulmanes de su propio país, y entró en pánico, a pesar de que parezca natural que un cristiano se salude con un druso israelí. El odio y el miedo paralizan. Los drusos son musulmanes, y en Israel, aunque no sea obligatorio, la mayoría sirve en el ejército por voluntad y decisión propia, y son, gran parte de ellos, formidables rastreadores. El 2 de mayo pasado, el primer ministro de Israel declaró: “He hablado con el líder espiritual de la comunidad drusa en Israel, Sheikh Mowafaq Tarif, quien ha agradecido nuestra decisión de proteger la vida y los bienes de la comunidad drusa en Siria”. Cientos de drusos sirios visitaron Israel en abril, para un evento con los drusos israelíes. Las tres comunidades drusas están muy ligadas entre sí, pero el presidente cristiano del Líbano igual tiene miedo de saludar al líder espiritual druso de Israel en un evento en el Vaticano. De lo que no tiene miedo es de decir lo que siente respecto a Israel: “es el enemigo”. No siempre la geopolítica podrá vencer y superar tanto odio.
Cuando estuvimos en Israel con un grupo de periodistas a fines de abril, uno de los lugares que se visitaron fue el kibutz Kfar Aza. Allí Hamas asesinó a 64 de sus 787 residentes, y secuestró a 19. Una de las zonas del kibutz se llamaba “barrio de los jóvenes”, como nos explicó nuestra guía, una sobreviviente del kibutz de 22 años. El barrio fue arrasado, y allí tuvo lugar la peor matanza en el lugar.
Los que creyeron que las relaciones entre Israel y el Líbano están, al menos, estables, se han equivocado mucho. El presidente cristiano maronita declara que Israel es su enemigo. Tiene terror de Irán y de los extremistas musulmanes de su propio país
Una de las viviendas pertenecía a la familia Kutz: Avir de 53 años, su esposa Livnat de 49, y tres hijos, Rotem, una joven de 18 años, y dos adolescentes, Yonatan de 16 y Yiftaj de 14. Hamás los asesinó a todos. Sus padres Tamar y Benny Kurz, fundadores del kibutz, sobrevivieron, escondidos en uno de los refugios de doble pared. Debido al caos provocado por el pogromo, pasaron varios días hasta que descubrieron el asesinato múltiple.
Tamar no soportó la tragedia. Era una gran docente, convencida de la posibilidad de convivir con sus vecinos de Gaza. Pero se equivocó, y su corazón quedó roto en octubre de 2023 y dejó de latir definitivamente el domingo pasado. A Tamar no la mató su corazón, la asesinó Hamás y los que ayudaron a hacer posible el pogromo, y después siguieron torturando su alma en pena; personas, por decir algo, como Joseph Aoun o los que enseñan a asesinar judíos en Jordania. Ella nunca creyó que eso fuera posible. Fue posible y no solo sucedió, sino que quienes lo planificaron y ejecutaron, si pudiesen, lo harían de nuevo, una y otra vez. Y las grandes potencias, dirían una y otra vez también, como lo están haciendo hoy, que Israel o no tiene o debe limitar su derecho a la defensa. Así de brutal.
*Director de B’nai B’rith Latinoamérica.
Fuente: Radio Jai (radiojai.com).
Versión NMI.
1 Comment
Excelente articulo, abrirá los ojos a muchos que viven fuera de Israel y que dan por sentado la «amistad y buena vecindad» de Jordania y los cristianos en el poder en el Libano para con Israel basándose solamente en percepciones superficiales y no buscando en el fondo.