Regresó tras 491 días en el infierno de Gaza, y le preguntan a menudo cómo logra levantarse cada mañana. Ahora, en una entrevista especial con motivo del lanzamiento de su nuevo libro, Captured (“Capturado”), dice: “La tristeza me acompañará a todas partes, pero junto a mi vida, no en lugar de ella”
Lilach Shoval*
La entrevista tiene lugar en el apartamento de sus amigos en Herzliya. Sharabi acaba de regresar de otra ronda de reuniones en el extranjero, esta vez en México y Estados Unidos, y su salud no es la mejor. El instinto lo hace a uno a abrazar a este hombre, que regresó del infierno de Gaza demacrado y macilento después de 491 días, tras haber perdido lo que más quería; pero nos insta a no hacerlo para evitar contagiarnos. Al final, a pesar de sus advertencias, no pudimos resistirnos.
«He abrazado a miles de personas desde que me liberaron», dice. «La gente me dice constantemente que les doy fuerza. Sigo escuchando palabras como ‘inspiración’ y ‘héroe’, pero realmente no entiendo qué significan. Los verdaderos héroes están en rehabilitación en el Centro Médico Sheba en Tel Hashomer. Vayan a verlos. No elegí ser secuestrado, elegí sobrevivir. Porque no elegir también es una elección».
(Foto: Yashuv)
Intentas demostrar a todos que estás bien
Porque realmente estoy bien. Mi cuerpo está bien ahora. Me llevó tiempo recuperarme. Hago ejercicio todos los días y pilates dos veces por semana.
¿Cómo es tu agenda diaria?
Muy apretada. Muchas conferencias en Israel y en el extranjero, muchas reuniones. Y muchas horas escribiendo el libro. Cuando doy conferencias en Israel, veo cuánta gente todavía está traumatizada. No en estado postraumático, sino traumatizada.
¿Y tú? ¿No estás traumatizado?
Le pregunté a mi sicóloga: «¿Estoy trastornado? ¿Estoy desconectado?». Todos me dicen: «No es normal, ¿cómo te levantas por la mañana?». Cuando pregunté si estaba desconectado, la respuesta fue un no rotundo. ¿Estoy trastornado? Me preguntó: «¿Qué significa trastornado? Es estrés postraumático. Experimentaste múltiples traumas, no solo uno, pero ni siquiera presentas síntomas». Sé que soy un caso aparte entre los rehenes que regresaron.
¿Estás enojado?
Mi sicóloga dice que sí. Pero simplemente no me detengo en la ira. La ira no me lleva a ninguna parte. Ni la ira, ni la política, ni la tristeza, ni el duelo. No me gusta estar triste. Todo eso es cierto. ¿Y? ¿Eso traerá de vuelta a mis hijas? ¿Traerá de vuelta a mi esposa?».
Eli Sharabi, extremadamente demacrado en el momento en que fue devuelto por los terroristas que lo mantuvieron secuestrado durante casi 500 días
(Foto: EPA)
Eso hace que la gente quiera sacar fuerzas de ti.
¿Qué he dicho que sea diferente a los demás? Y después de la ira, ¿qué pasó? ¿Cómo ayudó la ira a alguien? Si alguien me dice que está enojado por lo que le pasó a mi familia, que lo diga Yarden (Bibas). Digamos que él estaba enojado. ¿eso trajo de vuelta a Shiri y a los niños? Yo vivo solo mi dolor y mi pérdida.
Aun así, cuando habla de Lian, Noya y Yahel, quienes fueron asesinados ese sábado en el kibutz Beeri, se le llenan los ojos de lágrimas. «Les agradezco cada momento vivido. Me digo a mí mismo que si hubiera sabido que este sería el desenlace, creo que habría luchado, porque tomamos la decisión de no luchar en el refugio para protegerlas. En retrospectiva, eso no ayudó. Me atormento por eso».
¿Tienes momentos de crisis?
No sé realmente qué es una crisis nerviosa. Me desahogo con mi sicóloga. Estoy conectado con la pérdida, con el duelo. No estoy en negación, pero no soy alguien que se desmorona. Después del Séder de Pésaj fui a las tumbas, me desahogué durante 15 minutos y eso fue todo. La vida continúa. La tristeza me acompañará a todas partes, pero junto a mi vida, no en lugar de ella. Así soy yo.
*La autora es corresponsal militar de Israel Hayom.
Fuente: Israel Hayom.
Traducción: Sami Rozenbaum, Nuevo Mundo Israelita.