Adoptamos el running como deporte y eje central de nuestra actividad deportiva, y forma de vida adaptada a los rigores de esta disciplina; y valga la palabra “disciplina” por la exigencia que reviste, muy superior a los vaivenes de la motivación.
Los que hemos corrido maratones sabemos lo que significa aquella tenebrosa frase “el muro”, que describe cuando el cuerpo se queda sin glucógeno y tu mente te repite “hasta aquí podemos”, exigiéndote parar en el kilómetro 30 aproximadamente; y es ahí cuando debe venir la contraorden, con más firmeza y seguridad, que te lleve a culminar la carrera de 42,195 kilómetros, que de por sí es una prueba de resistencia física, pero justamente también mental. Y es ahí, cuando se presenta el desgaste físico supremo, cuando la mente debe estar preparada para asumir el control del compromiso asumido con tanto esfuerzo en los meses de preparación.
Esta antesala la hago porque el maratón, como la vida, requiere de trabajo, esfuerzo, perseverancia y disciplina, que en definitiva pueden ser hasta más importantes que la misma inteligencia.
Los objetivos de un corredor, así como lo que te planteas en tu vida sea cual sea la actividad que desarrolles, requiere de paciencia, de avanzar con pequeños pero constantes pasos, que te llevarán a conseguir los objetivos planteados.
Particularmente creo mucho en lo sabio de los refranes populares, como aquel que dice “Piano, piano, va lontano”, o “Del apuro solo queda el cansancio”.
Desde hace un buen tiempo se ha demostrado científicamente la importancia vital en la salud, así como en la longevidad, de la actividad deportiva, y después de los 40 años del levantamiento de pesas, de fuerza, para mantener y fortalecer tu estructura ósea y tus músculos, que se van debilitando con el paso de los años.
En este momento, en nuestro “Team Lucena”, estamos en la etapa de fortalecimiento, y eso significa que, cumpliendo con los paradigmas de este trabajo, resistencia física y mental, te prepara para asumir los compromisos de carreras que te toque enfrentar en el futuro próximo, bien sea un 10k, un 21k o la gran prueba del maratón.
Al igual que en la vida, uno debe fortalecer sus valores, así como sus conocimientos, para poder enfrentar los desafíos. Para poder desempeñarte profesionalmente, o en una carrera técnica, tienes que haber pasado por la universidad o por el instituto para adquirir los conocimientos, herramientas y destrezas que te permiten afrontar con éxito una “carrera”, para satisfacer las necesidades, obligaciones, deberes y placeres de una vida plena.
El running es en definitiva muy parecido a la vida misma, en cuanto a la necesidad de un fortalecimiento preliminar, para afrontar los desafíos o “muros” que en definitiva te encontrarás tarde o temprano
Como podemos ver, el running es en definitiva muy parecido a la vida misma, en cuanto a la necesidad de un fortalecimiento preliminar, para afrontar los desafíos o “muros” que en definitiva te encontrarás tarde o temprano, para lo cual deberás estar preparado sino en ese “muro”, que te servirá de experiencia para poder atravesar el próximo “muro” sin dudas y con una sonrisa de éxito.
Todo lo que nos pasa en el día a día es un aprendizaje constante, que nos impulsa a ser los mejores en nuestra vida íntima así como en la profesional; por eso, en el judaísmo apenas nos levantamos y al lavarnos la cara damos gracias al Creador y decimos: “Te doy gracias, Rey vivo y eterno, porque en tu gran misericordia has devuelto mi alma dentro de mí, grande es tu fidelidad”.