Viernes 06 de Marzo de 2026
    • @NMISRAELITA
    • @NMISRAELITA
    • @MUNDOISRAELITA
    logo_nmilogo_nmilogo_nmilogo_nmi
    Suscríbete
    a nuestro boletín
    • INICIO
    • DOSSIER
    • KEHILÁ
      • Kehilá
      • Shivá
    • LEER PARA CREER
    • OPINIÓN
      • Perspectivas
    • VIDA RELIGIOSA
    • ISRAEL/DIÁSPORA
    • NOTICIAS
    • OBITUARIOS
    • SALUTACIONES
    • AGENDA COMUNITARIA
    • ESPECIALES
    • GASTRONOMÍA
    • EDICIONES IMPRESAS
    • QUIÉNES SOMOS
      • Quiénes somos
      • Nuestra Historia
      • Contacto
    ✕
    Witkoff-y-Hamas secuestrados
    “El crimen original”, por Elías Farache
    3 junio, 2025
    Ataque-en-Boulder intifada
    Intifada global
    5 junio, 2025

    Perspectivas

    Diez Verdades sobre Gaza que nadie quiere escuchar

    Published by Yossi Bentolila on 4 junio, 2025
    Categories
    • 2186
    • Destacados
    • Destacados Anteriores
    • Perspectivas
    Tags
    • Ayuda humanitaria
    • Desinformación
    • Gaza
    • Genocidio
    • Hamás
    • Hambruna
    • Timo Lokoschat

    Las imágenes de Gaza son desgarradoras. Bloques de apartamentos bombardeados, niños hambrientos, padres desesperados: el sufrimiento de los civiles es real, profundo y se manifiesta a diario. Cualquiera que no sienta compasión ante tanta miseria ha perdido toda empatía. Ningún ser humano debería ser obligado a vivir así. Ningún niño debería crecer entre escombros. Esta guerra debe terminar, y cuanto antes, mejor.

    Pero la claridad moral exige más que compasión. Nos exige plantearnos preguntas difíciles: ¿Quién provocó este sufrimiento a los civiles de Gaza, y quién está explotando cínicamente su dolor para obtener rédito político?

    Timo Lokoschat*

    1. Hamás quiere que la población muera de hambre

    Esta semana ocurrió un momento revelador: por primera vez desde que comenzó la guerra, Israel entregó alimentos directamente a la población de Gaza, sin pasar por Hamás. La reacción: furia histérica por parte de los terroristas y sus simpatizantes, incluso amenazas de muerte contra cualquiera que se atreva a aceptar pan y pasta.

    ¿Por qué? Porque un modelo de negocios multimillonario está en peligro. Durante décadas, Hamás se ha enriquecido gracias a la ayuda humanitaria, revendiendo alimentos a precios exorbitantes, utilizando las ganancias para financiar el terrorismo y llenar los bolsillos de sus líderes.

    Y más allá de eso: las personas hambrientas dan una mejor imagen al mundo y son más fáciles de manipular. El hecho de que incluso funcionarios de la ONU criticaran esta distribución sin Hamás demuestra cuán profunda es su complicidad.

    2. Alemania comparte la culpa del desastre de Gaza

    Occidente hizo de la vista gorda mientras Hamás convertía la franja costera en un foco terrorista. No era ningún secreto que estaban cavando cientos de kilómetros de túneles, incrustándose en hospitales, escuelas y bloques de apartamentos.

    ¿Y qué hizo Europa? Siguió trasfiriendo dinero. Miles de millones a ONGs que hicieron que no veían o siguieron el juego. El resultado: Hamás tuvo tiempo de prepararse con calma para el 7 de octubre.

    Un cheque en blanco humanitario para el terrorismo.

    3. La lógica de Hamás: cuanto más sufrimiento, mejor

    El sufrimiento de los niños palestinos es el arma más poderosa de Hamás contra Israel. Por eso los terroristas se esconden entre ellos, los usan como escudos humanos y quieren que su propia población muera de hambre. Porque entienden a Occidente: cuanto mayor sea el sufrimiento civil, mayor será la presión sobre Israel. Precisamente por eso hay que liberar a Gaza del dominio de Hamás.

    ¿Pueden las acciones militares de Israel y su gobierno ser criticados con dureza, incluso con mucha dureza? ¡Por supuesto! Innumerables expertos y políticos israelíes hacen precisamente eso. ¿La diferencia? Ofrecen alternativas reales, en lugar de simplemente señalar con el dedo desde una distancia prudencial.

    No, Israel no lo hace todo bien. Pero a diferencia de Hamás, Israel realmente quiere hacer lo correcto.

    Imágenes tomadas desde un dron israelí muestran a miembros de Hamás disparándole a gazatíes que acudían a retirar los alimentos que distribuye Gaza Humanitarian Foundation. Hamás difundió la noticia falsa de que Israel cometió una masacre, desinformación que casi todos los medios internacionales asumieron y siguen propagando. Hamás hace todo lo posible para impedir que exista una opción de ayuda humanitaria con la que no pueda lucrarse
    (Foto: redes sociales)

    4. Todo alto el fuego sin condiciones es una pausa táctica para Hamás

    El canciller alemán, Friedrich Merz, el ministro de Asuntos Exteriores, Johann Wadephul, y otros instan a Israel a un alto el fuego. Suena civilizado, pero es cínico. Cada pausa le da tiempo a Hamás para recuperarse, reagruparse, reparar túneles y planificar el próximo 7 de octubre.

    Esta no es una estrategia de paz; es una garantía de terrorismo. Cualquiera que se niegue a verlo vive en una cómoda burbuja berlinesa. La infraestructura está en su lugar, la voluntad de aniquilación no ha disminuido, y la ingenuidad internacional es tan fuerte como siempre. Sin la eliminación de Hamás, nunca habrá una reconstrucción duradera en Gaza, ni dignidad ni prosperidad para su pueblo.

    Y si a Israel no se le permite acabar con el régimen terrorista, entonces alguien más debe hacerlo.

    5. Occidente no tiene un plan para Gaza, solo exigencias para Israel

    Es fácil pedir un alto el fuego. Pero ¿dónde está el plan de Merz y Wadephul para Gaza? ¿Qué pasa si Israel se retira? Hamás se mantendría en el poder, e incluso podría ser recompensado con la creación de un Estado. ¿Qué clase de entidad sería esa? Ciertamente no una Riviera Mediterránea, sino Kabul junto al mar.

    Democracia: prohibida. Derechos de las mujeres: anulados. Coexistencia: nunca prevista.

    Y no, lo que está sucediendo en Gaza no es un «genocidio». Porque Israel no intenta exterminar al pueblo palestino, sino desmantelar una organización terrorista que ha prometido abiertamente cometer otro Holocausto.

    Gaza podría ser como Tel Aviv: moderna, abierta, vibrante. En cambio, es una zona de rehenes, gobernada por un culto a la muerte, la misma rama del islamismo que asesina en Europa y predica que «El Califato es la solución».

    6. Hamás está ganando la guerra de la información

    El campo de batalla no es solo militar. También existe una guerra de información que se libra a través de los medios de comunicación, las emociones y la ideología. Y en ese frente, Hamás, lamentablemente, prevalece.

    Muchos medios occidentales aún tratan al llamado «Ministerio de Salud» de Gaza, totalmente controlado por Hamás, como una fuente creíble, a pesar de su largo historial de difusión de falsedades en tiempos de guerra. Las muertes de civiles se atribuyen rutinaria y sistemáticamente a Israel, incluso cuando no hay pruebas contundentes, como las recientes afirmaciones de una «masacre» israelí cerca de un centro de ayuda humanitaria. Increíblemente, algunos medios alemanes incluso han comenzado a citar acríticamente a la «Defensa Civil de Hamás».

    ¿El resultado? Una peligrosa ilusión para el público alemán: que los terroristas islamistas de alguna manera protegen a los civiles, cuando en realidad es todo lo contrario.

    7. Los rehenes han sido borrados de la conversación

    Casi 60 rehenes, incluidos ciudadanos alemanes, permanecen cautivos de Hamás. Están siendo torturados, abusados y maltratados. Y sin embargo, tanto ellos como los muchos que fueron asesinados el 7 de octubre prácticamente han desaparecido del discurso público.

    ¿Por qué? Porque sus historias revelan una verdad incómoda: quién inició esta guerra y por qué Israel la está librando.

    8. ¿»Hamás no es el pueblo»? Desafortunadamente, es más complicado

    «Hamás no es el pueblo» suena reconfortante, pero a menudo es un autoengaño. Décadas de adoctrinamiento por parte de un régimen que lleva el legado ideológico de los nazis han dejado su huella. Incluso las obras de teatro de preescolar muestran a niños recreando cómo asesinar judíos o inmolarse.

    La celebración masiva de la masacre del 7 de octubre no fue casualidad. La población miró hacia otro lado o se unió con entusiasmo.

    Gaza necesita más que comida. Necesita liberación. Desintoxicación. Una desnazificación política, como la de Alemania después de 1945.

    9. El mundo árabe no ayuda, y nadie pregunta por qué

    Mientras Israel se ve presionado a justificarse moralmente, Egipto, Jordania, Arabia Saudí y compañía guardan un silencio notorio. No hay levantamientos contra Hamás. No se admiten refugiados. No hay verdaderas iniciativas de paz.

    La solidaridad árabe se detiene en la frontera (bien vigilada), porque saben exactamente quién y qué es Hamás. Pero Occidente prefiere examinar a Israel con lupa, en lugar de criticar a sus «socios».

    10. Las víctimas musulmanas solo importan cuando Israel está involucrado

    Millones de musulmanes han sido asesinados en Siria, Iraq, Irán, Yemén, Nigeria, Afganistán, Myanmar, China. Sin embargo, no hay protestas masivas. No hay indignación. No hay boicots. No hay hashtags virales.

    Pero una vez que los judíos aparecen en escena, defendiendo su propio Estado, la indignación se vuelve repentinamente global. Esta indignación selectiva se expone a sí misma: no se trata de derechos humanos. Se trata de Israel.

    *Vice-Editor en Jefe de Bild.
    Fuente: Bild (Alemania).
    Traducción Sami Rozenbaum / Nuevo Mundo Israelita.

    Share
    0
    Yossi Bentolila
    Yossi Bentolila

    Related posts

    Pedro-Sanchez-Yahoo-Noticias washington
    5 marzo, 2026

    Sánchez está llevando su política contra Israel al límite, Washington podría responder


    Read more

    Deja un comentario Cancelar la respuesta

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

    Portal informativo de la comunidad judia de venezuela

    © Copyright Nuevo Mundo Israelita 2023 Rif - J-30613878-1 - Powered by

        Todos los viernes recibirá los artículos
        publicados durante la semana


        X