Marco Ruiz*
Un equipo de investigadores del Instituto Tecnológico de Israel (Tejnión) encabezado por el investigador Shady Farah, y un equipo de Estados Unidos, han desarrollado un implante vivo que actúa como páncreas artificial, con el potencial de trasformar el tratamiento de la diabetes tipo 1.
Según información difundida por Science Translational Medicine, este avance podría erradicar la necesidad de administrar inyecciones diarias de insulina, un procedimiento que millones de personas realizan en todo el mundo.
El anuncio tuvo lugar en Jerusalén, donde el Tejnión presentó los resultados de su investigación, destacando la colaboración internacional con equipos científicos estadounidenses. El hallazgo representa una alternativa de alto impacto para quienes dependen de la terapia con insulina.
El investigador Shady Farah (izquierda), director del estudio del páncreas artificial
(Foto: Tejnión)
El sistema se basa en células vivas modificadas y encapsuladas en un dispositivo implantable. Esta tecnología permite que el implante monitoree en tiempo real los niveles de glucosa en sangre y libere la cantidad exacta de insulina que el organismo requiere, de forma completamente autónoma.
De acuerdo con la publicación, el funcionamiento del implante no depende de bombas externas ni del monitoreo constante del paciente. La innovación radica en que el propio dispositivo, al detectar el aumento o disminución del azúcar, ajusta la dosis de insulina de manera precisa. Esta innovación fue descrita por el equipo como una “farmacia integrada” que opera sin intervención manual.
El mayor desafío que enfrentaron los investigadores fue encontrar un método que evitara el rechazo del implante por parte del sistema inmunitario del paciente. Para resolver este obstáculo, los científicos diseñaron un escudo cristalino que recubre las células implantadas. Esta estructura protege el tejido artificial, y permite que el dispositivo funcione de manera estable y prolongada sin provocar una reacción autoinmune.
De tener éxito, este avance representaría un cambio de paradigma en la medicina, al pasar de la administración manual de medicamentos a un sistema de “terapia viva” autorregulada dentro del cuerpo
El equipo comprobó la eficacia del escudo en diferentes modelos animales. Las pruebas en ratones y en primates no humanos demostraron que el control de la glucosa se mantuvo durante períodos extendidos, lo que abre la puerta a futuras pruebas en humanos.
Entre los aspectos destacados por el equipo científico, sobresale la posibilidad de adaptar esta plataforma tecnológica a otras enfermedades. El implante podría modificarse para tratar condiciones crónicas como la hemofilia, o ciertas enfermedades metabólicas, mediante la programación de diferentes células para liberar proteínas específicas de forma continua.
Aunque los resultados en animales han sido positivos, la tecnología deberá superar la etapa de ensayos clínicos en humanos antes de estar disponible para el uso generalizado. De tener éxito, este avance representaría un cambio de paradigma en la medicina, al pasar de la administración manual de medicamentos a un sistema de “terapia viva” autorregulada dentro del cuerpo.
El equipo de Israel y Estados Unidos continuará con el desarrollo y validación de la tecnología, mientras la comunidad internacional observa con atención los resultados. Según Science Translational Medicine, la posibilidad de dejar atrás las inyecciones diarias de insulina podría mejorar la calidad de vida de millones de personas en todo el mundo.
*Periodista.
Fuente: Infobae.
Versión NMI.