“Lo que apreciamos, lo que soportamos, cómo persistimos”
Artefactos de 1000 años de vida judía asquenazí, incluyendo trascripciones literarias, el diario de Herzl, notas cotidianas y garabatos infantiles, conectan a los judíos de preguerra con las generaciones futuras
Cathryn J. Prince*
Tesoro salvado: en 1947, directivos de YIVO en Estados Unidos comienzan a abrir las cajas del fondo documental de la institución, recuperado desde su sede original en Vilna
(Foto: YIVO)
En el tercer piso del Instituto de Investigación Judía (YIVO), Stefanie Halpern, directora de los archivos, levanta cuidadosamente un mapa agrícola de casi un siglo de antigüedad de lo que entonces era Bielorrusia. Granjas, campos y ríos salpican el anverso; una historia bastante picante y enrevesada en idish cubre el reverso.
En sí mismo, este antiguo objeto es una instantánea de la vida agrícola judía. En términos más generales, habla de la floreciente cultura idish que existió en miles de shtetls y ciudades de Europa del Este. Ahora que YIVO celebra su centenario, el mapa recuerda el compromiso de la institución con la preservación de estas historias, a la vez que garantiza que sus colecciones perduren para las generaciones futuras.
Visitar los archivos de YIVO en Manhattan, que albergan el 75% de los más de 24 millones de items del Instituto, es encontrarse con la mayor colección de objetos de Europa del Este del mundo. Es estar en el epicentro de mil años de vida judía asquenazí
“Las colecciones, la programación y las iniciativas educativas de YIVO cuentan la historia de lo que hemos atesorado, lo que hemos soportado y cómo hemos persistido. Es la historia a partir de la cual se construirá el futuro del pueblo judío”, declara Jonathan Brent, director ejecutivo de YIVO.
Visitar los archivos de YIVO en Manhattan, que albergan el 75% de los más de 24 millones de items del Instituto, es encontrarse con la mayor colección de objetos de Europa del Este del mundo. Es como estar en el epicentro de mil años de vida judía asquenazí. “Aquí hay de todo: anarquistas, sionistas, bundistas y nacionalistas. Tenemos desde libros de chistes en idish hasta los textos más sagrados. Todo representa la riqueza de la vida judía en la diáspora. Una carta de un aguador es tan importante como las cartas de Shalom Aleijem”, explica Brent, sentado en su oficina. Atiborrada de libros y fotos, papeles y bolígrafos, parece una extensión de los archivos.
Un grupo de intelectuales judíos fundó YIVO el 24 de marzo de 1925 en Vilna, Polonia (hoy Vilnius, capital de Lituania). Como el primer centro integral de educación judía superior en Europa del Este, sus fundadores querían documentar la vida judía cotidiana. Así que reunieron a un grupo de zamlers, o coleccionistas aficionados, y los hicieron recorrer las zonas rurales. Durante las décadas siguientes, este equipo de carpinteros, sastres, médicos y fruteros recopiló música, fotografías, cuentos populares y muchos más elementos del folklore idish. La idea era preservar una cultura en desaparición ante la modernidad invasora. Usaban cuestionarios que preguntaban cosas como «¿Qué maldiciones usan en el mercado? ¿Qué historias de reyes y reinas conocen? ¿Cómo celebran Purim? ¿Guardan el Shabat, y cómo?», narra Halpern, quien trabaja en la institución desde 2016.
Equipo de zamlers o recopiladores del folklore idish, fotografiados en Varsovia en 1931
(Foto: YIVO)
La misión de YIVO dio un giro drástico en 1942, tras la ocupación nazi de Lituania. Ahora, centrado exclusivamente en salvaguardar la cultura judía de la extinción, su equipo de poetas y académicos, apodado la «Brigada del Papel», se apresuró a rescatar documentos y artefactos. Posteriormente los enviaron a la ciudad de Nueva York, adonde la sede de YIVO se había trasladado en 1940.
Gracias a la “Brigada del Papel”, el fondo documental de YIVO en Nueva York, que abarca 5100 metros de longitud, incluye ahora más de 400.000 volúmenes, incluyendo 2000 tomos raros y únicos que datan del siglo XVI. También cuenta con la mayor colección de libros, folletos y periódicos en idioma idish del mundo.
Entre los objetos más intrigantes presentes en las estanterías se encuentran fragmentos de la obra Der Dibek, precursora de «El Exorcista» de principios del siglo XX, escrita en idish por Shloyme Rapaport, más conocido por su seudónimo, S. Ansky. Según información proporcionada por los primeros archivistas del YIVO de la década de 1950, el poeta Haim Najman Bialik tradujo la versión original al hebreo. Tras un incendio que destruyó el manuscrito idish original, Ansky tradujo la versión hebrea de Bialik al idish; algunas páginas fragmentarias de esa obra se conservaron en el gueto de Vilna.
El diario que llevó Herzl entre 1881 y 1884 (Foto: YIVO)
Otra joya es el diario encuadernado en cuero rojo granate de Theodor Herzl, en el que el padre del sionismo moderno registró sus pensamientos entre 1881 y 1884. «Trata principalmente sobre lo que leía, pero contiene las semillas de lo que pensaba en relación con la necesidad de una patria judía», dice Halpern.
Al sostener otro objeto bastante sombrío —el retrato de un funcionario nazi—, voltea la pintura para revelar que no estaba hecha sobre un lienzo común, sino sobre un trozo de pergamino de un rollo de la Torá profanado. «No les bastaba con destruir al pueblo judío mediante el asesinato; también querían exterminarlo culturalmente».
Stephanie Halpern, directora de los archivos de YIVO, muestra el retrato de un funcionario nazi pintado sobre un trozo de pergamino de una Torá profanada
(Foto: YIVO)
Uno de los objetos más conmovedores de la colección de YIVO es el conocido como «Libro de los Niños del Gueto de Lodz». Un volumen pintado a mano, entregado al líder del Consejo Judío en vísperas de Rosh Hashaná de 1942, contiene las firmas de 14.587 estudiantes y 715 profesores; solo sobrevivieron aproximadamente 200 de los niños que firmaron. La rápida reacción de un cartero no judío salvó el libro cuando el gueto fue liquidado en 1943; lo arrojó a un pozo seco y lo cubrió con colchones.
El «Libro de los Niños del Gueto de Lodz», escondido por un cartero en un pozo, contiene textos y dibujos de casi 15.000 niños, de los cuales solo unos 200 sobrevivieron al Holocausto
(Foto: YIVO)
Gracias también a la Brigada del Papel, YIVO posee la mayor colección de materiales de fuentes primarias sobre el Holocausto fuera de Yad Vashem. Sin embargo, tan vital como la colección del Holocausto del Instituto, también lo son los items relacionados con la floreciente cultura idish presente en Estados Unidos y otros lugares.
Por ejemplo, hay una caja que contiene alrededor de una docena de insignias y cintas de luto con la imagen de famosos actores y guionistas idish, como Jacob Gordin. Este inmigrante ucraniano, fallecido el 11 de junio de 1909, creía que el teatro debía educar y entretener. «La gente solía comprar las insignias y usarlas, de la misma manera que hoy publica fotos en redes sociales de sus celebridades favoritas», explica Halpern.
Al conmemorar su centenario, YIVO continuará conectando el pasado con el presente con eventos, exposiciones, publicaciones y programas públicos en la ciudad de Nueva York, así como en Varsovia y la propia Vilna.
Coincidiendo con el aniversario, se publica la obra Hijos e hijas del difunto Jaim Grade, su última novela sin traducir, a quien Elie Wiesel describió como «uno de los más grandes, si no el más grande, novelista idish contemporáneo». Ha sido traducida minuciosamente del idish al inglés a lo largo de ocho años.
La misión de YIVO dio un giro drástico en 1942, tras la ocupación nazi de Lituania. Ahora, centrado exclusivamente en salvaguardar la cultura judía de la extinción, su equipo de poetas y académicos, apodado la «Brigada del Papel», se apresuró a rescatar documentos y artefactos. Posteriormente los enviaron a la ciudad de Nueva York, adonde la sede de YIVO se había trasladado en 1940
Además, en junio se inaugurará un nuevo centro de aprendizaje multimedia para que los estudiantes y el público en general tengan acceso a materiales de fuentes primarias seleccionados profesionalmente. Ese mismo mes, YIVO publicará «100 objetos de las colecciones del Instituto YIVO para la Investigación Judía». Este libro ilustrado contendrá imágenes y ensayos que representan la historia y la cultura judía moderna a través del siglo de existencia de YIVO.
Mientras tanto, YIVO continuará digitalizando su colección. Recientemente completó un proyecto de siete años y 7 millones de dólares para digitalizar 1,5 millones de documentos. Hasta 2024, unas 700.000 personas habían utilizado estos materiales en línea de forma gratuita.
El próximo paso es un proyecto de ocho años y 8 millones de dólares para digitalizar los Archivos Laborales y Políticos Judíos de YIVO, que pondrá a disposición unos 3,5 millones de documentos, la mayoría de ellos hasta ahora desconocidos para el público general.
“YIVO muestra toda la creatividad judía a quien quiera verla: la energía que tenemos como judíos, las contribuciones que hacemos, incluso cuando a veces hemos vivido en las circunstancias más difíciles. Demuestra que somos un pueblo dinámico y creativo”, afirma Jonathan Brent.
*Periodista.
Fuente: The Times of Israel.
Traducción Sami Rozenbaum / Nuevo Mundo Israelita.