Los robots tácticos de la startup israelí Roboteam han sido desplegados ampliamente en las redes de túneles de Gaza, marcando el primer conflicto donde la robótica y la inteligencia artificial desempeñan un papel integral en el combate
Yohai Schweiger*
La campaña de Gaza se ha distinguido de todos los conflictos anteriores como el primer campo de batalla donde robots, drones, sensores e inteligencia artificial han luchado junto a soldados humanos. Los expertos militares reconocen ampliamente que la integración sin precedentes de estas soluciones de vanguardia durante el combate activo ha trasformado radicalmente la dinámica de la guerra, negando a las fuerzas enemigas ventajas críticas, preservando la vida de los soldados y contribuyendo significativamente al éxito operativo.
Más allá de los contratistas de defensa establecidos, el conflicto ha revelado un amplio ecosistema de startups de tecnología de defensa cuyas innovaciones se han desplegado a gran escala en toda la zona de combate.
Roboteam se encuentra entre estas empresas pioneras, especializada en robots tácticos diseñados para operaciones de reconocimiento e ingeniería de combate. El robot MTGR de la empresa ha sido desplegado ampliamente en las operaciones de la Franja de Gaza, realizando misiones dentro de los sistemas de túneles de Hamás, detectando aberturas ocultas, trampas explosivas y dispositivos improvisados, y estableciendo redes de comunicación en territorio hostil.
El fundador y director ejecutivo de la empresa, Yossi Wolf, describe la trasformación tecnológica como revolucionaria. «Anteriormente, los sistemas no tripulados para operaciones aéreas y terrestres representaban un potencial inexplorado. Si bien existían programas piloto, estas plataformas nunca alcanzaron la escala operativa observada en este conflicto. Gaza representa una campaña sin precedentes a nivel mundial en que la robótica y la IA se convirtieron en elementos fundamentales del combate», explica.
Wolf enfatiza el impacto decisivo de la dimensión tecnológica en los resultados del campo de batalla. «Estas capacidades han demostrado ser revolucionarias en escenarios de guerra asimétrica. Estamos desplegando sistemas que nunca experimentan fatiga, generan continuamente grandes flujos de datos y mantienen una conciencia espacial casi absoluta. Estas capacidades han eliminado los refugios seguros para las fuerzas enemigas», señala.
Robot MTGR junto a un soldado de las FDI
(Foto: Roboteam)
Veteranos de la Fuerza Aérea Israelí, Yossi Wolf y Elad Levi fundaron Roboteam en 2010 con la misión de desarrollar robots tácticos capaces de reemplazar a los soldados de primera línea, minimizando al mismo tiempo las bajas humanas durante las operaciones de reconocimiento e ingeniería de combate.
La plataforma principal de la compañía, el robot terrestre táctico MTGR, pesa 13 kilogramos y mantiene dimensiones portátiles para soldados. Los ingenieros diseñaron el sistema para que se desenvolviera en entornos desafiantes, como edificios de varias plantas, escaleras, sistemas de drenaje y túneles.
El robot cuenta con un brazo manipulador capaz de desactivar artefactos explosivos, forzar la apertura de puertas y recolectar muestras, a la vez que proporciona inteligencia en tiempo real antes de que las fuerzas de combate entren en zonas peligrosas.
La fundación de la compañía en 2010 coincidió con el año más mortífero para las fuerzas estadounidenses en Afganistán, donde aproximadamente 371 soldados murieron a causa de artefactos explosivos improvisados, mientras que muchos otros sufrieron lesiones graves. Afganistán se convirtió en el lugar de despliegue operativo inaugural del MTGR. La plataforma entró rápidamente en servicio en el Ejército de EEUU, y Roboteam fue designado como el principal proveedor de robots tácticos terrestres para el Cuerpo de Marines. La compañía ha entregado más de 1200 unidades hasta la fecha, generando aproximadamente 150 millones de dólares en ingresos totales.
Wolf describe la experiencia afgana como fundamental. «Los insurgentes afganos dominaban la colocación sofisticada de trampas en cruces de carreteras, canales de drenaje, pozos verticales y redes de túneles, causando considerables bajas estadounidenses. Nuestro despliegue en Gaza se basó en las lecciones operativas de Afganistán. El Ejército de EEUU lidera los procesos globales de evaluación, estandarización y adopción de robótica militar. Los programas piloto militares estadounidenses suelen implicar volúmenes de adquisición considerables, lo que permite a empresas como la nuestra alcanzar la viabilidad comercial y la masa operativa crítica», observa Wolf.
«Las necesidades de robots tácticos en Gaza surgieron de los comandantes de campo, pero el liderazgo del Ministerio de Defensa eliminó los obstáculos burocráticos y facilitó la rápida integración de soluciones dentro de las unidades de combate durante las operaciones activas. Esto creó una sinergia extraordinaria entre las fuerzas operativas y los proveedores de tecnología de defensa», añade.
La simplicidad operativa representa otro factor que acelera la adopción de soluciones durante las operaciones de combate actuales. Estos sistemas robóticos demuestran niveles de operación autónoma extremadamente altos, lo que les ha valido la designación de «robots guiados automáticamente» (AGR). Los operadores no necesitan controlar ni navegar manualmente estas plataformas, sino que emiten directivas específicas para cada misión. Las capacidades de autorrecuperación permiten el reposicionamiento automático tras vuelcos del vehículo, mientras que los sistemas avanzados de conciencia ambiental y comprensión espacial mantienen la eficacia operativa. Las interfaces de usuario imitan deliberadamente los diseños de las consolas de videojuegos civiles.
Wolf detalla el enfoque de integración de la tecnología civil. «Estas plataformas incorporan innovaciones del sector comercial. Nuestro robot opera a través de estaciones de control similares a las de las consolas de videojuegos. El sistema realiza la mayoría de las funciones de forma independiente, presentando información completa mediante pantallas intuitivas. Los soldados más jóvenes llegan con cierta familiaridad con los juegos y adoptan estas herramientas de forma instintiva, requiriendo una formación mínima», explica.
Una unidad MTGR demostrando su maniobrabilidad dentro de un estrecho túnel
(Foto: Roboteam)
Roboteam ha ampliado su cartera de productos en los últimos años, desarrollando cinco variantes adicionales de robots en diferentes categorías de tamaño para requisitos de misiones especializadas. «Esto representa un reto técnico excepcionalmente exigente. Los robots deben funcionar en condiciones físicas extremas y, al mismo tiempo, ser fáciles de usar en situaciones de combate. Las expectativas de rendimiento son extraordinariamente altas, con tolerancia cero a fallos del sistema. Sin embargo, cuando nuestro robot recibe un balazo o resulta destruido en una explosión nos da una gran satisfacción, porque significa que salvó la vida de un soldado».
Wolf predice que la inteligencia artificial expandirá exponencialmente las capacidades de estos sistemas, a la vez que reestructurará por completo la dinámica futura del campo de batalla. «Estamos implementando IA en todos los niveles operativos, desde plataformas robóticas individuales, pasando por interfaces de usuario, hasta sistemas de procesamiento de datos. La IA permite gestionar niveles de complejidad significativamente mayores. Los operadores pueden mantener conversaciones en lenguaje natural con robots, emitir comandos verbales y recibir respuestas habladas”.
Wolf imagina futuros campos de batalla poblados por muchos más robots y, en consecuencia, menos soldados humanos. «La siguiente fase evolutiva implica operaciones coordinadas de flotillas robóticas, con múltiples plataformas colaborando en misiones unificadas que incluyan seguridad de área, selección de personal y tareas similares. Al igual que en las aplicaciones civiles, la IA permite ampliar las capacidades de las misiones. Esto permitirá reducir los despliegues de soldados y minimizar la exposición humana a los riesgos del combate», concluye.
*El autor es periodista especializado en tecnología e innovación.
Fuente: Israel Hayom.
Traducción Sami Rozenbaum, Nuevo Mundo Israelita.