Bruno Bimbi*
Ustedes me perdonarán (o me insultarán, o dejarán de seguirme, ya lo sé), pero yo sigo creyendo que los periodistas no deberíamos trascribir gacetillas de prensa en los medios, sino investigar y publicar la información que esconden los prenseros.
Si algún burócrata de la ONU saca una gacetilla diciendo que “una comisión independiente de la ONU concluye que Israel está cometiendo genocidio”, un periodista debería averiguar, por ejemplo, quiénes integran esa comisión, quiénes los contrataron y qué tan independentes son. Y si, por ejemplo, descubre que una de las tres integrantes de la comisión es Navi Pillay, quien apoya el movimiento antisemita BDS y estuvo en el centro del escándalo de las conferencias racistas de Durban de 2001 y 2009 (en esta última participó como estrella invitada el expresidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad), esa información no debería omitirse. ¿No les parece?
La conferencia de 2009, organizada por Pillay, fue uno de los mayores escándalos de la historia de la ONU, y tuvo como únicos objetivos legitimar el antisemitismo y ocultar bajo la alfombra los crímenes de odio contra la población LGBT. Eso llevó a que varios países occidentales la boicotearan y Pillay terminara quedándose sola con Ahmadineyad y Gaddafi, el caricaturesco dictador libio, quien le armó el comité preparatorio.
Navi Pillay, quien tiene una larga experiencia en lanzar infundios contra Israel, vuelve a las andadas bajo el ropaje de la ONU
(Foto: AFP)
¿Y qué decir si descubrimos que Pillay defendió el levantamiento de las sanciones internacionales contra Robert Mugabe, dictador de Zimbabwe y violador serial de los derechos humanos?
Pero la cosa no termina ahí. Otro de los tres integrantes de la “comisión independiente” es el conocido antisemita Miloon Kothari, defendido en 2022 por Pillay cuando dijo que Israel no debería continuar siendo miembro de la ONU, y afirmó que las redes sociales “están controladas por el lobby judío”. ¿Les suena el argumento?
¿Y quiénes eligieron a esa comisión “independiente”? El Consejo de Derechos Humanos de la ONU, un reconocido club de violadores seriales de los derechos humanos. En mi libro El fin del armario cuento cómo, a lo largo de los años, ese organismo ha sido colonizado por dictaduras y regímenes teocráticos y/o totalitarios, y usado sistemáticamente para ocultar las violaciones a los derechos humanos de la población LGBT y atacar a Israel con cientos de informes como el de esta comisión, que siempre son encargados a supuestos “expertos independientes”… que, cuando rascas un poco, son como Pillay y Kothari.
O como Richard Falk, quien trabajó con Pillay en la ONU y ocupó el mismo cargo que hoy ocupa la fanática Francesca Albanese. Falk justificó los atentados terroristas en Boston alegando que eran actos de «resistencia», afirmó que existía una conspiración entre el gobierno estadounidense y la «comunidad judía organizada» para robar tierras palestinas, defendió a Gaddafi, y publicó en su blog una caricatura en la que aparecía la «Dama de la Justicia» guiada por un perro rabioso con una kipá en la cabeza y las iniciales «EE.UU.» en su ropa. El perro judío rabioso devoraba un esqueleto humano, salivando sangre. Fue algo tan escandaloso que hasta Pillay reconoció que su “relator especial” era un antisemita.
¿Y quiénes eligieron a esa comisión “independiente”? El Consejo de Derechos Humanos de la ONU, un reconocido club de violadores seriales de los derechos humanos
Pero, hasta que ese escándalo lo desacreditó, Falk escribía informes sobre Israel para la ONU y era citado en los diarios de todo el mundo como un “experto independiente”. Uno de esos informes, en 2017, tuvo mucha repercusión, porque “la ONU” decía por su boca que Israel estaba cometiendo apartheid. Falk lo escribió junto a Virginia Tilley, una profesora que militaba en el BDS y escribía para el sitio web The Electronic Intifada. Pagados por la ONU. António Guterres, avergonzado, criticó el informe y pidió su eliminación del sitio web oficial de las Naciones Unidas.
¿Y quién les había contratado el “informe de la ONU”, que tantos medios publicaron sin investigar, a Falk y Tilley? Otra comisión, la Economic and Social Commission for Western Asia, entonces presidida por un diplomático iraquí.
Podría seguir, pero, en fin, dice la ONU que…
*Periodista, doctor en Estudios del Lenguaje.
Fuente: cuenta de “X” @bbimbi. Versión NMI.
Consulte la documentada refutación de la ONG UNWatch al informe de la “comisión Pillay” en:
https://unwatch.org/wp-content/uploads/2025/09/UN-Watch-Rebuttal-to-September-2025-Pillay-Commission-Report-to-UNHRC.pdf?s=08
1 Comment
Excelente. Hay que desenmascarar a todos estos delincuentes que traman lo peor. Todo el tiempo. Siempre adjudican el término genocidio. Lo usan t banalizan para sus fines. Hablan de hambruna cuando existe la GHF,entregando millones de raciones a Gazaties. Ofrecieron que la ONU se integre a la tarea. Pero ni les contestaron.Los mismos a los que Hamas condena al hambre para uso político. Israel está haciendo una tarea que Occidente debería agradecer.