En la ciudad que tiene la mayor concentración de judíos fuera de Israel, el posible triunfo de un alcalde hostil al Estado judío podría tener serias consecuencias
Philissa Cramer*
Muchos detalles de la sorprendente victoria de Zohran Mamdani en las primarias demócratas para la alcaldía de Nueva York el 24 de junio aún no están claros, incluyendo cuántos votantes lo eligieron y a quién se enfrentará en las elecciones generales de noviembre. Pero pase lo que pase, Mamdani obtuvo la mayor votación de cualquier político estadounidense que apoya el movimiento de boicot a Israel. Su victoria es una clara señal de que respaldar el movimiento conocido como BDS (Boicot, Desinversión y Sanciones) ya no es la línea roja que sus críticos han intentado marcar durante mucho tiempo.
Mamdani obtuvo al menos 432.000 votos, según un recuento preliminar, superando a un amplio grupo de aspirantes a la alcaldía. El candidato que quedó en segundo lugar, el exgobernador Andrew Cuomo, recibió menos de 362.000 votos.
Mamdani obtuvo casi el doble de votos que cualquiera de las dos simpatizantes del BDS en el Congreso de Estados Unidos, Rashida Tlaib de Michigan e Ilhan Omar de Minnesota, en cualquiera de sus victorias en las elecciones generales en distritos mucho más pequeños.
La conclusión clara es: en la ciudad con más judíos del mundo, apoyar el boicot a Israel no es un impedimento para el éxito electoral.
«Mi apoyo al BDS es coherente con la esencia de mi política, que es la no violencia, y creo que es un movimiento legítimo si se busca el cumplimiento del derecho internacional», declaró Mamdani en un foro reciente en la Federación UJA de Nueva York.
El recién electo candidato demócrata a la alcaldía de Nueva York, Zohran Mamdani, es hijo de un politólogo y una directora de cine musulmanes
(Foto: LP Media)
El movimiento BDS fue lanzado en 2005 por una coalición de organizaciones de la sociedad civil palestina. Exige boicots, desinversiones y sanciones como forma de presión no violenta sobre Israel para la «liberación» de los palestinos. Los grupos judíos lo consideran una forma injusta de señalar a Israel como blanco de presiones, y afirman que el objetivo final del movimiento —no una solución de dos Estados, sino una «Palestina libre» que no reconozca un Estado judío— es, en esencia, la desaparición de Israel.
Grupos judíos y proisraelíes se dedicaron a rastrear los avances del BDS en los campus universitarios y a oponerse a los candidatos que afirman apoyarlo. El Comité de Asuntos Públicos Estadounidense-Israelí (AIPAC por sus siglas en inglés) realiza campañas activas contra el movimiento, presionando a favor de leyes que ilegalicen el boicot a Israel e identificando a los candidatos que parecen defenderlo.
En 2022, un Super PAC asociado con AIPAC se declaró «orgulloso de haber contribuido» a la derrota de Yuh-Line Niou, partidaria del BDS, en las primarias demócratas para el escaño del Congreso de Estados Unidos por el décimo distrito de Nueva York. El ganador de esas primarias, el heredero de Levi Strauss, Dan Goldman, ganó las elecciones generales.
Durante las últimas dos décadas, el movimiento ha cosechado victorias concretas, incluyendo el respaldo de algunas universidades de Estados Unidos, así como de algunas empresas privadas. Pero su impacto más radical podría haberse encontrado en la oposición que generó. Joe Biden resumió la postura de los demócratas tradicionales durante su campaña presidencial de 2020: «Los llamamientos en Estados Unidos a boicotear, desinvertir y sancionar a Israel son erróneos. Punto», declaró Biden a un cuestionario de la Agencia Telegráfica Judía. «El movimiento BDS singulariza a Israel —hogar de millones de judíos— de una manera incoherente con el trato que se da a otras naciones, y con demasiada frecuencia se inclina al antisemitismo, mientras exime a los palestinos de la responsabilidad de sus decisiones».
La estrategia para ilegalizar los boicots a Israel también tuvo éxito. Decenas de estados han aprobado leyes que prohíben hacer negocios con empresas que boicoteen a Israel y sus asentamientos. En 2016, el entonces gobernador Cuomo ordenó a las agencias estatales que desinvirtieran en empresas y organizaciones alineadas con el BDS. Grupos propalestinos, respaldados por la ACLU y otros grupos de libertades civiles, afirman que estas medidas restringen los derechos constitucionalmente protegidos de libertad de expresión y asociación.
“Espero que esto descarte la idea de que los judíos controlan la política. Ni siquiera pudimos elegir a un no antisemita en la ciudad más judía de Estados Unidos”
En una entrevista con el periodista Peter Beinart en la revista judía de izquierda Jewish Currents, Mamdani habló sobre su apoyo al BDS. «Lo he apoyado, al igual que he apoyado a los movimientos no violentos para lograr la rendición de cuentas ante el derecho internacional», declaró Mamdani. «Y creo que es importante mantener esa coherencia, porque, en última instancia, se nos dice que aceptemos lo inaceptable».
Los partidarios del BDS celebran su victoria. “Un socialista, partidario del BDS e hijo de inmigrantes, acaba de derrocar a un político proisraelí”, escribió el sitio web antisionista Mondoweiss en la red X.
Mamdani ha recibido el apoyo y los votos de algunos grupos judíos de Nueva York, incluyendo Jewish Voice for Peace Action, organización que se autodefine como antisionista. JVP describe al BDS como “un conjunto de tácticas basadas en principios y no violentas, lideradas por la sociedad civil palestina y basadas en la campaña internacional que puso fin al apartheid sudafricano en 1994”.
Quienes critican a Mamdani, tanto proisraelíes como antisionistas, comprendieron —y lamentaron— la importancia de su victoria. “Espero que esto descarte la idea de que los judíos controlan la política. Ni siquiera pudimos elegir a un no antisemita en la ciudad más judía de Estados Unidos”, posteó en X Bethany Shondark Mandel, influencer y columnista proisraelí.
“Al igual que todos los neoyorquinos, los judíos de la ciudad de Nueva York tienen razón hoy en estar preocupados. Los neoyorquinos merecen un alcalde que combata el antisemitismo, no que lo incite”, declaró Sacha Roytman, director ejecutivo del Movimiento de Combate al Antisemitismo, en un comunicado. “El inquietante historial de Mamdani de apoyar el BDS y legitimar la retórica de ‘globalizar la intifada’ debería ser motivo de descalificación para un cargo público, en la ciudad que alberga la mayor comunidad judía fuera de Israel”.
*La autora es periodista.
Fuente: Jewish Telegraphic Agency (jta.org).
Traducción Sami Rozenbaum, Nuevo Mundo Israelita.