Ver este documental no es simplemente mirar una pantalla: es detener el tiempo para escuchar el grito de lo irreparable. “Bibas: asesinados por ser judíos” no es apenas una crónica de un episodio de horror, es una interpelación ética. Nos enfrenta al abismo del odio que se disfraza de ideología, de causa, de bandera. Nos recuerda que la barbarie no necesita excusas, solo víctimas.
La historia de la familia Silberman-Bibas no se cuenta para provocar lágrimas, sino para exigir verdad. Shiri Bibas, su esposo Yarden, y sus hijos Ariel (4 años) y Kfir (9 meses) fueron secuestrados el 7 de octubre de 2023 en el kibutz Nir Oz, cerca de Gaza. Solo Yarden sobrevivió. También fueron asesinados los padres de Shiri, José Luis y Marguit Silberman. Seis vidas. Tres generaciones. Un linaje truncado por el odio. Un hombre que no sabe cómo llorar.
El documental reconstruye los hechos sin anestesia, sin maquillaje, sin eufemismos, con la voz de quienes sobrevivieron, de quienes amaron, de quienes aún buscan sentido en medio del espanto.
Este es el mayor asesinato de judíos desde el Holocausto. Pero no basta con saberlo: hay que mirarlo. El antisemitismo no es un fantasma del pasado, sino una sombra que se alarga en el presente. Y el terrorismo no es solo una estrategia, es una negación radical de la humanidad.
Digamos, solo por beneficio del análisis, que usted no simpatiza con los judíos. Tal vez por prejuicio heredado, por una experiencia desafortunada, o por una narrativa sin matices. Digamos que usted siente que los palestinos han sido víctimas de una injusticia histórica. Precisamente por eso, más razón aún para ver este documental.
Pensar no es confirmar lo que ya creemos, sino exponernos a lo que incomoda. En un debate honesto no se escucha solo la voz de nuestras creencias, sino el sonido completo de la realidad. Este documental no acusa al pueblo palestino. Habla de Hamás, una organización que ha instrumentalizado el sufrimiento palestino para justificar atroces actos de barbarie.
“Bibas: asesinados por ser judíos” no exige que usted cambie de bando. Exige algo más difícil: que mire de frente una tragedia humana, sin filtros ideológicos. Que reconozca que el dolor no tiene pasaporte, y que el asesinato de niños no puede ser relativizado por ninguna causa. Ver este documental no es tomar partido. Es tomar conciencia. Y si usted cree en la justicia, en la dignidad, en la posibilidad de un mundo menos cruel, entonces este film también es para usted.
El documental incluye material inédito, entrevistas y análisis que permiten comprender el contexto político e ideológico del ataque. Pero más allá del dato, lo que ofrece es una pregunta: ¿qué hacemos con el dolor ajeno? ¿Lo convertimos en indiferencia o en acción?
Este documental no busca conmover por morbo, sino despertar conciencia. Es una invitación a mirar de frente lo que muchos prefieren ignorar.
Por favor, véalo. No se quede escuchando tan solo la mitad del sonido. Porque la memoria no se construye con silencios selectivos, y la justicia no florece donde se elige ignorar el dolor de unos y conformarse con mirar el de otros. Este documental no exige que usted esté de acuerdo. Solo le pide que escuche. Que mire. Que piense.
Digamos, solo por beneficio del análisis, que usted no simpatiza con los judíos. Tal vez por prejuicio heredado, por una experiencia desafortunada, o por una narrativa sin matices. Digamos que usted siente que los palestinos han sido víctimas de una injusticia histórica. Precisamente por eso, más razón aún para ver este documental
Porque cuando el mundo tiembla, lo más valiente no es gritar más fuerte, sino aprender a escuchar completo.
Dios, Jehová y Alá no están en guerra. Son el mismo Dios, pronunciado en lenguas distintas, invocado por corazones que buscan consuelo, justicia o redención. Las guerras no nacen de lo divino, sino de lo humano: de la arrogancia de creer que Dios está de nuestro lado y no del lado del otro. Las balas no tienen teología. El odio no reza.
Y si algo une a las tres grandes tradiciones monoteístas, es la certeza de que matar en nombre de Dios es, siempre, una traición a su nombre.
La producción, liderada por Alfredo Leuco, Mariana Bellini y Gabriel Ben-Tasgal, estará disponible gratuitamente en Mercado Play para toda América Latina a partir de septiembre. No hay barreras de acceso. Solo la voluntad de mirar.
*Periodista, ensayista y novelista venezolana.