Un pueblo libre en su propia tierra
22 abril, 2016
La persuasión de Moshé
22 abril, 2016

PÉSAJ

Por: Eitan Weisman

Merecer ser elogiado

E scribe Maimónides en su libro HaYad HaJazaka (Leyes de jametz y matzá), capítulo 7, Halajá 1: “Es un deber activo de la Torá narrar los milagros y las maravillas que han ocurrido a nuestros antepasados en Egipto en la noche del 15 del mes de Nisán, como está escrito en la Tora: Acuérdense de este día en que salieron de la esclavitud en Egipto...”.

Esta mitzvá no depende del nivel intelectual de la persona ni de su nivel social. Así decimos en la Hagadá de Pésaj en la noche de Leil HaSéder: “Aunque fuésemos todos sabios, todos doctos, todos ancianos, todos conocedores de la Torá, igualmente sería nuestro deber relatar el éxodo de Egipto”. Es una mitzvá que no tiene definición acerca de cuál es el contenido o la cantidad de la historia que hay que contar. Por eso dicen los sabios que no hay que hacer una bendición antes de comenzar la Hagadá, aun cuando regularmente siempre recitamos una bendición antes de cumplir una mitzvá. Cuando se trata de una mitzvá sin definición de límites, no se hace una bendición al comienzo.

La Hagadá agrega un afirmativo no tan común: “Vejol Hamarbe lesaper bitziat Mitzráim, harei ze meshubaj (“ Y cuanto más uno se extienda en la explicación del éxodo de Egipto, tanto más merecerá ser elogiado”.

La mayoría de los sabios comentaristas explican que este dicho se refiere a la misma persona que está narrando la historia del éxodo de Egipto. Mientras más lo hace, él mismo será más elogiado. ¿Por qué? Una forma de explicar podría ser que mientras la persona más valora su vida, más agradecido está de ella. Se asemeja al hecho cuando ricos y pobres viajaban juntos en un barco. Este barco se encontró en medio de una terrible tormenta y naufragó en alta mar, pero milagrosamente las personas se salvaron. Por supuesto que todos estarán muy agradecidos de haber salvado. Pero los ricos no estarán solo felices por salvar sus vidas, sino también por todas las maravillas y las comodidades que ellos, a través de sus fortunas, podrán seguir disfrutando durante el resto de sus vidas. Mientras más posibilidades tienen, más agradecidos estarán.

Asimismo, la narración del éxodo de Egipto. Hay quienes agradecen solo la salida y la salvación física. Otros entienden que este milagro contiene mucho más que eso. La salida de Egipto es la salvación espiritual del pueblo que condujo al final de cuentas a la entrega de la Torá en el Monte Sinaí. Obvio: el que entiende esto estará más agradecido por la salvación de Egipto y contará esta historia con más emoción y entusiasmo, y de una manera mucho más detallada. Por eso dice la Hagadá que “cuanto más extensamente explique uno el éxodo de Egipto, tanto más merecerá ser elogiado”. Con ello la persona afirma que se encuentra en un nivel más elevado, de mayor elogio y agradecimiento, y entendiendo a cabalidad la enorme salvación del pueblo judío.

¿Qué es la fe en Dios? ¿Solo conocimiento o una cualidad? Por supuesto que en primer nivel es un conocimiento. Saber que existe Dios y que él es el Creador y el rector de toda la Creación. Que solo él hizo, hace y hará todos los actos de la Creación. Pero no es suficiente. Es un conocimiento que debe convertirse en una cualidad y parte de nuestro ser.

Podemos también explicarlo de manera más profunda. El ser humado tiene dos componentes en su ser: su conocimiento y sus cualidades. Cuando se trata de conocimiento es suficiente a través de una sola aprobación. Si uno más uno son dos, al decirlo una vez ya lo sabemos. La repetición sería solo para recordar la información. Entonces, para afianzar el conocimiento, suficiente con expresarlo una sola vez. Pero cuando de cualidades se trata, es totalmente distinto. Para poder cambiar una cualidad humana, o por lo menos para poder dominarla, se requiere de mucho estudio y repetición. Si queremos corregir nuestra cualidad de enojarnos, por ejemplo, no será suficiente leer una vez que enojarse es una mala cualidad y que nos produce angustia, sentimientos negativos y enfermedades. Hay que repetirlo y repetirlo y realizar muchas actividades diferentes para que logremos internalizar y dominar nuestro enojo.

En una convención internacional de médicos, cuyo tema a tratar era el peligro de fumar, encontramos varios médicos oradores que acababan de discernir por más de dos horas completas sobre el peligro de fumar, pero en los recesos entre los turnos de las exposiciones de los diferentes conferencistas, ellos mismos fumaban en los pasillos. Una cosa es el conocimiento, otra cosa es el comportamiento.

¿Qué es la fe en Dios? ¿Solo conocimiento o una cualidad? Por supuesto que en primer nivel es un conocimiento. Saber que existe Dios y que él es el Creador y el rector de toda la Creación. Que solo él hizo, hace y hará todos los actos de la Creación. Pero no es suficiente. Es un conocimiento que debe convertirse en una cualidad y parte de nuestro ser. Así está escrito en la Torá, Deuteronomio 4:39: “Entiende hoy, y grábatelo en tu corazón, que Dios es tu elokim, en el cielo arriba y en la tierra abajo no hay otro”. Para grabar algo en nuestro corazón hay que repetirlo montones de veces.

Los milagros de Egipto conducen a la fe en Dios. Por eso debemos recordar el éxodo de Egipto dos veces al día, en la mañana y en la noche. Y por eso “cuanto más extensamente explique uno el éxodo de Egipto, tanto más merecerá ser elogiado”. Mientras más nos enfocamos en la noche del séder en los milagros que ocurrieron a nuestros antepasados en aquella época en Egipto, la fe en Dios será grabada más hondamente en nuestros corazones, y nosotros mismos, como seres humanos, seremos más elogiados.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *


Close