OPINIÓN

Por: Miguel Truzman


Antisemitismo y discriminación van de la mano

L a humanidad ha sufrido por demasiado tiempo la devastadora propagación de estos dos flagelos que la corroen, descomponiéndola y creando el caldo de cultivo ideal para el caos, la violencia y el terror.

El combate contra el antisemitismo y la discriminación, entendiéndose ambos, en su sentido más general, como el odio o prejuicio al diferente, debe hacerse desde varios vértices, tal como lo enfocamos en el primer Foro Global para el Combate contra el Antisemitismo y la Discriminación, celebrado en Buenos Aires, Argentina, el 17 y 18 del presente mes. El evento contó con la participación de 250 personas de 17 países del continente americano, incluyendo a la vicepresidenta de la República de Argentina, varios ministros y altos funcionarios tanto de Argentina como de Uruguay, dos magistrados de la Corte Suprema de Justicia de Colombia, 32 diputados de los países participantes, fiscales del Ministerio Público y expertos en diferentes áreas relacionadas con el tema.

La Confederación de Asociaciones Israelitas de Venezuela envió una delegación conformada por Miguel Truzman, Nelson Belfort y Robert Croitorescu. Adicionalmente, la CAIV extendió una invitación a las fracciones parlamentarias del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), para participar con los demás parlamentarios de la región en este importante foro hemisférico; aceptaron la invitación los diputados José Simón Calzadilla Peraza, segundo vicepresidente de la Asamblea Nacional, y Williams Dávila Barrios, integrante de la Comisión de Política Interior de la AN y presidente de la Comisión de Asuntos Internacionales del Mercado Común del Sur (Parlasur).

El combate contra estos flagelos debe hacerse desde diferentes vértices, tal como lo enfocamos en el primer Foro Global para el Combate contra el Antisemitismo y la Discriminación celebrado en Buenos Aires.

El Foro Global contra el Antisemitismo y la Discriminación se dividió en cuatro grandes áreas de trabajo:

a) El grupo interreligioso: formado por líderes de las principales confesiones que hacen vida en la región, y cuyo propósito radica en la profundización del encuentro con el diferente, el desarrollo de actividades con otras confesiones, la coexistencia y el respeto como formas de vida plena y humana.

b) Medios de comunicación y redes sociales: los medios trasmiten gran cantidad de información al público que busca orientación, de ahí la importancia de que lo que se emita e informe esté basado en hechos y realidades, sin sesgos ideológicos o políticos (para eso están los analistas), con el fin de que el ciudadano forme su propia opinión. En cuanto a las redes sociales, se puede decir que hay que seguir y denunciar las páginas web o portales que trasmitan mensajes violentos, o que instiguen a la comisión de delitos contra las personas o instituciones; formar un “ejército” de jóvenes, o promover, patrocinar y alentar a los que ya están incorporados a esta lucha, para que utilicen las redes en el esclarecimiento de lo que por ahí transita y rebatir a quienes busquen tergiversar la historia o la actualidad.

c) Educación: proponer políticas públicas que puedan ser aplicadas en escuelas, liceos y universidades, para la formación ciudadana y el conocimiento de temas como el Holocausto, el racismo, la xenofobia y la discriminación de todo tipo.

d) Grupo parlamentario: elaborar leyes y procedimientos normativos que penalicen las actividades, escritos, expresiones, foros u otras actividades que instiguen, promuevan o ejecuten cualquier tipo de conductas discriminatorias o antisemitas.

La idea es fomentar la aplicación de políticas públicas y de formación ciudadana en nuestra región, en estas cuatro áreas, para hacer de este un territorio de paz, o por lo menos minimizar el impacto de esos flagelos que se nutren de ideas radicales, ya sean religiosas o políticas, que logran captar en muchos casos a personas con múltiples problemas derivados de su situación económica, laboral o personal, utilizándolas para los propósitos de una supuesta “guerra santa” u otros fines inexcusables.

Esta tarea es impostergable, y todos podemos ayudar en su implementación, cada quien dentro de su ámbito de influencia familiar, laboral o vecinal, si queremos que nuestros hijos disfruten de una sociedad más humana, civilizada y próspera.

Para esto el problema no es convencer a los “malos”, sino motivar a los “buenos” a no solo ser buenos sino también a ser valientes.

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